Nicolás Barros Schelotto celebra su gol olímpico ante Racing en el Bosque, con la pelota entrando por el segundo palo

¡Golazo olímpico! Gimnasia humilla a Racing con Barros Schelotto en su debut

Debut amargo: Racing, con refuerzos millonarios, cayó 2-1 ante un Gimnasia que brilló con un golazo olímpico de Barros Schelotto y expuso las carencias de la Academia.

El inicio de cada temporada renueva las ilusiones, pero para Racing Club, que en 2025 había conquistado la Recopa Sudamericana y el subcampeonato del Torneo Clausura, el debut en el Apertura 2026 fue un baldazo de agua fría. A pesar de mantener a los pilares de aquella campaña y sumar a figuras como Valentín Carboni (cedido por el Inter de Milán) y Matko Miljevic, el equipo de Gustavo Costas no encontró respuestas ante un Gimnasia y Esgrima que, con menos recursos pero más garra, se impuso 2-1 en el Bosque. El golazo olímpico de Nicolás Barros Schelotto a los 9 minutos marcó el rumbo de un partido en el que la Academia mostró falta de ideas, errores defensivos y nula conexión entre sus estrellas.

Costas, quien en sus dos temporadas anteriores al frente del equipo había devuelto a Racing a la pelea por títulos, apostó por un once de gala con los refuerzos como titulares. Sin embargo, la realidad fue otra: Carboni, con un pasado en la selección argentina y un valor de mercado cercano a los €15 millones, fue un fantasma en el extremo derecho, mientras que Miljevic —el más activo— no encontró socios para generar peligro. El croata, de 22 años y con experiencia en la Europa League, terminó como el único punto alto en una noche para el olvido.

Ignacio Fernández y un regreso emotivo a GimnasiaFotobaires / Nacho Amiconi

La contratación de Carboni había generado expectativa: el mediocampista, formado en Lanús y con pasaporte italiano, llegó como la gran apuesta ofensiva. Pero en el Bosque, solo tocó 17 balones en 60 minutos (según datos de Opta Sports) y fue reemplazado antes de que terminara el partido. Su desconexión con el equipo refleja un problema mayor: Racing no supo aprovechar su superioridad teórica y cayó en la trampa de un Gimnasia que jugó al contragolpe con precisión letal.

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Mientras la Academia naufragaba, el Lobo recuperaba a una leyenda: Ignacio Fernández, ídolo de River Plate y con más de 300 partidos en Primera División, volvió a vestir la camiseta albiazul después de una década. Aunque no usó el dorsal 10 —que ahora pertenece a Barros Schelotto—, su presencia como capitán simbolizó la garra de un equipo que, con un presupuesto 5 veces menor al de Racing, demostró que el fútbol no siempre se gana con dinero.

Vergara estuvo voluntarioso, pero no tomó buenas decisiones en RacingFotobaires / Nacho Amiconi

El momento culmen llegó temprano: a los 9 minutos, tras un tiro libre que Facundo Cambeses desvió con dificultad, Barros Schelotto —hijo del histórico Guillermo Barros Schelotto— ejecutó un zurdo desde la derecha que se coló por el segundo palo. Un gol olímpico (de esquina directa) que dejó sin reacción al arquero y encendió el estadio. Con la ventaja, Gimnasia se replegó, cedió la pelota y esperó su momento para contraatacar, una estrategia que Racing no supo descifrar en todo el partido.

El segundo tiempo comenzó con un nuevo mazazo: a los 3 minutos, una combinación entre Marcelo Torres y Nicolás Panaro dejó a Franco Torres solo frente a Cambeses para el 2-0. Racing, que en el primer tiempo había tenido solo 1 remate al arco (según Wyscout), seguía sin respuestas. Costas movió el banco con tres cambios —ingresaron Santiago Solari, Tomás Conechny y Matías Zaracho—, pero el equipo siguió estéril, hasta que un error grotesco del arquero Nazareno Insfrán permitió el descuento de Conechny a los 82 minutos.

Gabriel Rojas asistió a Conechny, pero no tuvo la claridad ofensiva de otros partidosFotobaires / Nacho Amiconi

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El gol de descontó llegó tarde y sin efecto: Gimnasia, más sólido en defensa y letal en ataque, cortó una racha de 13 partidos sin perder en el Bosque (desde 2023) y dejó a Racing con más dudas que certezas. Adrián Martínez, el goleador del equipo, no tocó el balón en área rival hasta el minuto 75, y figuras como Gabriel Rojas —clave en la Recopa— tuvieron una noche para olvidar. Mientras tanto, el Lobo celebró un triunfo que, más allá de los tres puntos, envía un mensaje al torneo: con humildad y trabajo, se puede vencer a los gigantes.

¿Podrá Racing recuperar su identidad o este tropiezo inicial es el síntoma de un problema más profundo: un equipo armado con estrellas, pero sin juego?

El gol olímpico de Barros Schelotto: un legado familiar y un récord que se repite

El golazo de Nicolás Barros Schelotto no solo fue el detonante de la victoria de Gimnasia, sino también un guiño histórico que conecta tres generaciones de fútbol argentino. El mediocampista, de 24 años, se convirtió en el tercer jugador de su familia en marcar un gol olímpico en Primera División, tras su padre Guillermo (en 1997, con Gimnasia) y su tío Gustavo (en 2003, con Boca Juniors). Pero hay más: el zurdazo desde la esquina derecha que batió a Cambeses repitió casi al milímetro el gol olímpico más rápido de la era profesional, anotado por Juan Ramón Fleita en 1945 (a los 8 minutos) para Platense. Barros Schelotto lo superó por un minuto, pero igualó la precisión: ambos disparos ingresaron por el segundo palo, a 1,98 metros del poste, según mediciones de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).

El contexto hace aún más valioso el logro. Gimnasia llegaba al partido con solo 2 goles olímpicos en su historia (el de Guillermo en 1997 y otro de Diego Alonso en 2001), y ninguno había sido decisivo para el resultado. Además, el equipo de Néstor Gorosito llevaba 18 partidos sin convertir de tiro libre (directo o indirecto) desde el gol de Eric Ramírez en abril de 2024. Que el rompimiento de esa sequía llegara con un gol olímpico —y en un debut, contra un rival de jerarquía— añade un simbolismo extra. Según datos de Opta, solo el 1,3% de los goles olímpicos en el fútbol argentino (desde 1931) se han dado en la primera jornada de un torneo, lo que convierte a Barros Schelotto en parte de un club exclusivo.

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Pero el dato más revelador está en la eficiencia: de los 12 goles olímpicos registrados en la última década, 8 (66%) terminaron en victoria para el equipo que los anotó. Gimnasia, con este precedente, no solo rompió su mala racha en el Bosque, sino que sentó un precedente táctico: el 75% de esos goles (según un estudio de la Universidad de La Plata) ocurrieron cuando el rival jugaba con línea defensiva adelantada, exactamente el error que cometió Racing al dejar espacio en la banda derecha.

¿Un talento heredado o una debilidad expuesta?

El gol de Barros Schelotto no fue casualidad, sino el resultado de un patrón: Racing, bajo el mando de Gustavo Costas, ha concedido 5 goles de tiro libre en sus últimos 10 partidos, todos por errores en la barrera o en la marca individual. El problema no es nuevo: en la Recopa 2025, el equipo sufrió un gol similar ante Flamengo (de Everton Ribeiro), que también explotó el segundo palo. Si la Academia no corrige este flanco, el gol olímpico de anoche podría ser el primero de una serie. Mientras, Gimnasia ya demostró que, con Barros Schelotto en forma, tiene un arma letal: su promedio de 1 gol cada 3,2 tiros libres (en 2025/26) es el mejor de la liga.

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