Agente policial incautando bolsas con drogas sintéticas como ketamina y 2C-B 'tusi' cerca de zona escolar en Palma

Narcomenudeo al acecho: redada a 200 metros de un colegio en Palma

Tráfico sin escrúpulos: La Policía Nacional desmantela un punto de venta de drogas a escasa distancia de un colegio en s”Escorxador, con hachís, ketamina y 2C-B incautados.

Narcomenudeo al acecho: redada a 200 metros de un colegio en Palma

Agentes de la Policía Nacional han detenido a un hombre de 32 años —con antecedentes por delitos contra la salud pública— acusado de tráfico de estupefacientes a menos de 200 metros del colegio público Son Gotleu, en el barrio palmesano de s”Escorxador. Durante la intervención, los agentes incautaron hachís, marihuana, ketamina y 2C-B (conocida en el argot como “tusi”), además de 350 euros en efectivo, presumiblemente obtenidos de las ventas ilegales. Este tipo de sustancias, especialmente la ketamina adulterada, ha generado un aumento del 40% en denuncias durante 2023, según la Brigada de Estupefacientes, con quejas recurrentes por su baja calidad entre consumidores jóvenes.

El operativo se desencadenó el martes a las 10:00 horas, cuando una patrulla observó a tres jóvenes de entre 18 y 20 años entregando un envoltorio de plástico a un hombre mayor a cambio de billetes. La escena, captada en la calle Miquel dels Sants Oliver, activó el protocolo antidroga. Los jóvenes declararon haber comprado ketamina “de mala calidad” al detenido apenas una hora antes, lo que los llevó a exigir un cambio. Este modus operandi —ventas rápidas y reclamos por producto adulterado— es cada vez más común en Palma, donde la cercanía a institutos facilita el acceso a menores. s”Escorxador, un barrio con raíces industriales, ha visto multiplicarse los narcopisos en la última década: solo en 2024, se han desarticulado 12 puntos de venta en un radio de 500 metros alrededor de centros educativos, el doble que en años anteriores.

¿Hasta qué punto la impunidad geográfica —vender cerca de colegios— está acelerando la normalización del consumo entre adolescentes?

Palma bajo asedio: la red de narcotráfico que conecta s”Escorxador con Son Gotleu

La redada en Miquel dels Sants Oliver no es un hecho aislado, sino parte de un patrón que vincula a s”Escorxador con otros tres barrios críticos: Son Gotleu, La Soledad y El Terreno. Según un informe de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) de 2023, estos cuatro distritos concentran el 68% de los narcopisos desmantelados en Mallorca, con un dato escalofriante: el 85% opera a menos de 300 metros de un colegio o instituto. Los traficantes aprovechan la “ruta escolar” —el trayecto que los adolescentes recorren sin supervisión— para captar clientes, especialmente entre las 13:00 y 15:00 horas, horario de salida de clases.

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El detenido este martes encaja en el perfil del “vendedor ambulante” que domina el mercado en Palma: hombres de 28 a 35 años, con antecedentes por delitos menores (robos, hurtos) y que actúan como “franquiciados” de organizaciones mayores. Un caso emblemático fue la operación “Tarántula” (noviembre de 2022), que desarticuló una red que usaba a 12 vendedores callejeros —todos con el mismo método: drogas fraccionadas en bolsitas de 0,5 gramos y precios de 5 euros por dosis de ketamina— para distribuir en torno a cinco colegios. El líder de aquella red, Javier M.R., cumple actualmente 8 años de prisión en Can Salas por un delito contra la salud pública agravado por corrupción de menores.

Pero el problema va más allá de las incautaciones. Los 350 euros decomisados sugieren ventas diarias de unos 1.200 euros, según cálculos policiales. Sin embargo, lo más alarmante es la normalización del consumo. Un estudio de la Universidad de las Islas Baleares (UIB) de 2021 reveló que el 22% de los estudiantes de 4º de la ESO en Palma había probado drogas sintéticas como el 2C-B antes de los 16 años, cifra que se disparaba al 41% en barrios como Son Gotleu. La Fiscalía de Menores confirma que el 70% de las primeras compras ocurren en un radio de 150 metros del domicilio o el colegio del menor.

¿Qué sigue? El fracaso de las “zonas grises” y la falta de alternativas

El arresto activará el Protocolo de Áreas Críticas, implementado en 2023 por la Policía Nacional y el Ayuntamiento de Palma tras la oleada de narcopisos. Este mecanismo obliga a aumentar patrullas en un radio de 200 metros durante 15 días, pero su eficacia es limitada: en el 60% de los casos, los vendedores reaparecen a menos de 100 metros del lugar original, según la Jefatura Superior de Policía de Baleares. Mientras, el gobierno balear destinó en 2024 solo 1,2 millones de euros a programas de prevención en escuelas, una cifra irrisoria frente a la magnitud del problema.

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Países como Portugal o Suiza han reducido la venta callejera cerca de centros educativos con salas de consumo supervisado. Pero en Baleares, la pregunta sigue en el aire: ¿Se optará por más represión o por soluciones que ataquen la demanda? Mientras tanto, los colegios de s”Escorxador y Son Gotleu siguen rodeados de un mercado que no distingue entre clientes adultos y menores.

El 2C-B en Palma: la droga «de diseño» que seduce a adolescentes y desafía a la policía

Mientras el hachís y la ketamina acaparan titulares, el 2C-B —la sustancia incautada en Miquel dels Sants Oliver y conocida en el argot como «tusi»— se ha convertido en el estupefaciente de mayor crecimiento entre menores en Baleares. Su presencia en esta redada no es casual: según el Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (EMCDDA), el consumo de 2C-B en España se multiplicó por 4 entre 2019 y 2023, con un precio en Palma que oscila entre 8 y 12 euros por pastilla —un 30% más barato que en Barcelona o Madrid—. Lo que la hace especialmente peligrosa es su falsa reputación de «droga segura», propagada en redes como Telegram o Snapchat, donde vendedores como el detenido este martes promocionan sus «tusis» con emojis de caramelos o piruletas.

El 2C-B no es nuevo: sintetizado por primera vez en 1974 por el químico estadounidense Alexander Shulgin, resurgió en Europa en los 2010 como alternativa «legal» a las drogas clásicas. Pero su llegada a Baleares tiene un hito concreto: en 2021, la Policía Nacional incautó 1.200 pastillas en un piso de Magaluf, vinculado a una red holandesa que las introducía camufladas en envíos de juguetes sexuales. Desde entonces, su pureza ha caído en picado: el Laboratorio de Toxicología de la UIB analizó en 2023 muestras de «tusi» decomisadas en Palma y encontró que el 60% contenía metanfetamina o cafeína, sin que los consumidores lo supieran. Este adulteramiento explica las 12 intoxicaciones graves registradas en Son Espases durante el primer semestre de 2024, tres de ellas en menores de 15 años.

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Lo más preocupante es su integración en la cultura adolescente. Un informe de la Fiscalía de Menores de Baleares de abril de 2024 revela que el 2C-B es la tercera droga más mencionada en conversaciones de WhatsApp entre estudiantes de 14 a 17 años, solo por detrás del cannabis y el alcohol. Los traficantes, como el detenido en s’Escorxador, aprovechan esta demanda con estrategias como:

  • «Pack escolar»: dosis de 0,3 gramos (la mitad de lo habitual) vendidas a 5 euros para «primeras veces».
  • «Garantía de discreción»: entrega en parques o cerca de institutos usando mochilas con compartimentos ocultos.
  • Marketing en redes: cuentas de Instagram como @TusiPalma (clausurada en febrero de 2024) promocionaban la droga con memes y testimonios falsos de «experiencias positivas».

El efecto dominó: ¿por qué la policía siempre llega tarde?

El arresto de este martes activará un protocolo de análisis urgente en el Laboratorio de Criminalística de Palma para determinar la composición exacta del 2C-B incautado. Pero el proceso es lento: en 2023, el tiempo medio entre la incautación y los resultados fue de 21 días, según datos de la Comisaría General de Policía Científica. Mientras tanto, los vendedores adaptan sus fórmulas. La pregunta clave no es si habrá más redadas —en los últimos 6 meses, ha habido una cada 12 días en Palma—, sino cuándo el 2C-B dejará de ser un «problema emergente» para convertirse en una epidemia con nombre y apellidos. Y entonces, ¿quién responderá?

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