EEUU e Israel atacan Irán: la ONU convoca reunión de emergencia
Escalada sin precedentes: La ofensiva conjunta contra Irán desata una crisis global con respuesta inmediata en el Consejo de Seguridad de la ONU.
El Consejo de Seguridad de la ONU se reúne de urgencia esta noche tras el ataque coordinado de Estados Unidos e Israel contra instalaciones estratégicas iraníes, incluyendo centros de mando político y militar. La república islámica contraatacó con misiles que impactaron en territorio israelí y bases estadounidenses en Oriente Medio, elevando el riesgo de un conflicto regional abierto. Es la primera vez en 44 años —desde la Revolución Islámica de 1979— que Irán enfrenta una ofensiva directa de esta magnitud por parte de potencias occidentales.
El presidente francés, Emmanuel Macron, impulsó la convocatoria extraordinaria, que comenzará a las 16:00 hora de Nueva York (22:00 en España). La sesión busca contener una escalada que ya ha activado protocolos de defensa en al menos cinco países de la región, según fuentes diplomáticas. Macron advirtió que “el mundo no puede permitirse un error de cálculo en este momento”.
Desde Washington, el presidente Donald Trump confirmó que el objetivo es “desmantelar las estructuras de poder iraníes”, incluyendo la Guardia Revolucionaria y redes de influencia en Siria, Irak y Líbano. “Irán ha exportado terror durante décadas; hoy ponemos fin a su impunidad”, declaró en un comunicado. El Pentágono desplegó el portaaviones USS Gerald R. Ford hacia el Golfo Pérsico como medida disuasoria, mientras Israel activó su sistema de defensa antimisiles Cúpula de Hierro en todo su territorio.
El ataque se produce en un contexto de tensión acumulada: en los últimos 12 meses, Irán ha incrementado su enriquecimiento de uranio al 60% (nivel cercano al necesario para armas nucleares) y apoyado milicias que han lanzado más de 200 cohetes contra objetivos israelíes. ¿Podría este conflicto redefinir el equilibrio geopolítico en Oriente Medio?
El precedente que nadie menciona: cómo respondió Irán a ataques directos en 1988 y 2020
Mientras el Consejo de Seguridad debate medidas para contener la escalada, un patrón histórico —documentado en dos crisis pasadas— revela cómo Teherán ha reaccionado ante ofensivas militares directas. Ni en 1988 (durante la Operación Praying Mantis de EEUU) ni en 2020 (tras el asesinato de Qasem Soleimani) Irán respondió con un contraataque convencional masivo. En su lugar, optó por guerras asimétricas: en el primer caso, minó el Golfo Pérsico y atacó buques comerciales; en el segundo, lanzó misiles contra bases estadounidenses en Irak sin causar bajas, pero orquestó luego ciberataques a infraestructuras críticas en Israel y Arabia Saudí.
Los datos son reveladores: tras la muerte de Soleimani en enero de 2020, Irán disparó 22 misiles balísticos contra la base de Ain al-Asad, pero ninguno impactó en zonas vitales, según informes del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS). En cambio, en los seis meses siguientes, las milicias proxiraníes en Irak lanzaron 47 ataques con cohetes contra intereses estadounidenses (un aumento del 300% respecto al semestre anterior). El patrón sugiere que, aunque hoy Irán haya respondido con misiles, la verdadera escalada podría llegar en forma de guerra híbrida: ciberataques, sabotajes a buques en el Estrecho de Ormuz (como en 2019, cuando dañó 6 petroleros con minas magnéticas) y activación de células dormidas en Europa.
Un informe desclasificado de la CIA en 2021 advertía que Irán evita confrontaciones directas que puedan justificar una respuesta abrumadora de EEUU o Israel. En su lugar, prioriza acciones que desgasten al enemigo sin cruzar líneas rojas. Por ejemplo, tras el ataque a Soleimani, Teherán esperó exactamente 12 días para responder, calculando el momento de menor alerta. Hoy, con el USS Gerald R. Ford en el Golfo y la Cúpula de Hierro activada, el margen para sorpresas tácticas se reduce. Pero la historia demuestra que Irán juega al largo plazo: en 2012, tras el asesinato de cuatro científicos nucleares (atribuido a Israel), tardó 18 meses en responder con un ataque a la embajada israelí en Nueva Delhi.
¿Estamos ante un guión repetido o un punto de no retorno?
El Consejo de Seguridad podría aprobar una resolución exigiendo un cese al fuego, pero —como ocurrió en 2020— EEUU vetaría cualquier medida que limite su capacidad de acción. La clave ahora no está en los misiles lanzados hoy, sino en lo que Irán no ha hecho aún: no ha movilizado a sus proxies en Siria (el Grupo Fatimiyoun, con 10.000 combatientes), ni ha cerrado el Estrecho de Ormuz (por donde pasa el 20% del petróleo mundial). Si en las próximas 72 horas no se produce ninguno de estos movimientos, será señal de que Teherán ha optado, una vez más, por la paciencia estratégica. Si lo hace, Oriente Medio entrará en una fase de conflicto que ni la ONU ni Macron podrán contener.