Gráfico del Ibex 35 rompiendo su récord histórico en 17.650 puntos en enero 2026 con banca y energía liderando

Ibex 35 rompe récords en 2026: ¿banca y petróleo lideran el rally?

Arranque histórico: El Ibex 35 estrena 2026 con máximos nunca vistos, superando los 17.650 puntos en un contexto geopolítico tenso pero con mercados optimistas.

En pleno puente de Reyes, con Europa operando a medio ritmo y la atención mediática centrada en la operación militar de EE.UU. en Venezuela, el selectivo español ha logrado algo inédito: encadenar tres sesiones alcistas consecutivas que lo han llevado a batir su récord histórico. El movimiento no es casual: responde a un entorno global donde los inversores descuentan dos recortes de tipos por la Reserva Federal este año y ven en el Ibex una puerta de entrada barata a bancos, energía y valor europeo. La pregunta clave ahora es si este impulso tiene patas para durar o si, por el contrario, el mercado está subestimando riesgos latentes como la inestabilidad en Venezuela o un posible frenazo económico más abrupto de lo esperado.

El Ibex 35 no actúa solo. Su ascenso coincide con el del Stoxx 600 (por encima de 600 puntos) y el DAX alemán (también en récords), pero con una diferencia crucial: España ha pasado de ser el alumno rezagado de Europa a liderar el rally en lo que va de año. Este cambio de rol se explica por su composición sectorial, dominada por banca, energía y utilities —sectores que, en 2026, son los favoritos de los inversores gracias a su sensibilidad a los tipos de interés, la inflación y el precio de las materias primas.

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El contexto geopolítico, lejos de ser un lastre, parece estar jugando a favor del Ibex. Tras la captura de Nicolás Maduro por tropas estadounidenses y su traslado a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico, los mercados han reaccionado con sorpresiva calma. La conclusión mayoritaria entre los operadores es que el impacto en el crecimiento global y el comercio será limitado, e incluso podría abrir oportunidades para empresas europeas con intereses en Venezuela. Este optimismo contrastaba, apenas hace un año, con el temor a una crisis prolongada en América Latina que afectara a los flujos de materias primas.

Banca española: de lastre a motor del Ibex

El sector financiero es el gran protagonista de este arranque de año. En la sesión del martes, Santander subió un 0,6 %, BBVA un 0,4 %, CaixaBank un 0,3 %, y Sabadell y Bankinter alrededor del 0,7 %, en un movimiento coral que refleja un cambio de percepción: la banca ha dejado de ser el talón de Aquiles del Ibex para convertirse en su principal palanca de crecimiento. Los inversores apuestan por un escenario donde la Fed recorte tipos al menos dos veces en 2026, pero sin un colapso de las curvas de interés, lo que mantendría los márgenes bancarios en niveles saludables.

Además, la disciplina de capital y las políticas de retribución al accionista están ganando peso en la valoración del sector. Tras años de ser etiquetados como “banca zombi”, los grandes bancos españoles llegan a 2026 con ratios CET1 por encima del 12 %, dividendos normalizados y programas de recompras que, en algunos casos, elevan la remuneración total (dividendo + buybacks) cerca del 10 % anual. Un ejemplo claro es BBVA, que ha anunciado una recompra de acciones por 3.960 millones de euros, demostrando una solidez de capital que el mercado premia.

BBVA, en particular, ha ejecutado ya más del 9 % del primer tramo de 1.500 millones de su programa de recompras, sumado a los 1.000 millones de una operación previa. Pese a ello, los analistas estiman que su colchón CET1 superará en 350 puntos básicos los requisitos regulatorios al cierre de 2025, gracias a una generación orgánica de capital récord: más de 260 puntos básicos sobre activos ponderados por riesgo en 2025-2026, la cifra más alta entre los grandes bancos del país. Esto le permite no solo mantener su política de retribución, sino también explorar nuevas recompras si el entorno macroeconómico lo permite.

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El cambio de narrativa es evidente: de ser percibida como agresiva tras el fallido intento de OPA sobre Sabadell en 2023, BBVA se ha reconvertido en símbolo de gestión disciplinada y eficiencia operativa, un activo clave para el Ibex en un año donde la rentabilidad por dividendo vuelve a estar en el foco.

Repsol y el “dividendo” de la crisis venezolana

Si la banca tira del carro, Repsol es la otra gran beneficiada del giro geopolítico en Venezuela. La captura de Maduro y la transición tutelada por EE.UU. han reducido drásticamente el riesgo político y regulatorio que durante años frenó las inversiones en el país. Según un informe de Barclays, Venezuela podría aumentar su producción petrolera entre 200.000 y 300.000 barriles diarios hasta 2026, partiendo de los 1 millón actuales. Aunque aún lejos de su potencial (superior a los 3 millones en los 90), esta mejora, combinada con un marco más estable, abre una ventana de oportunidad única para las empresas ya presentes en el terreno.

Repsol, con activos estratégicos en gas y upstream y una larga experiencia operativa en Venezuela, está en primera línea para capitalizar este cambio. Además de su capacidad técnica para apoyar la reconstrucción del sector, la compañía arrastra una deuda pendiente de cobro de PDVSA valorada en unos 390 millones de euros (casi el 2 % de su capitalización). Un escenario de normalización política podría facilitar su recuperación, liberando valor para los accionistas. Por si fuera poco, el crudo venezolano encaja perfectamente en las refinerías complejas del grupo, lo que podría mejorar los márgenes de refino si se reabren los flujos comerciales.

No es casualidad que Repsol lidere las subidas en un Ibex dominado por energía y banca: es la combinación perfecta para un índice que apuesta por la “vieja economía” en un mundo de incertidumbre geopolítica. La compañía, además, se beneficia de su doble exposición (fósiles y transición energética), algo que los inversores valoran en un contexto donde la demanda de petróleo sigue firme pero la presión por descarbonizar no cesa.

Europa en récords, pero con motores distintos

Aunque el Ibex 35, el Stoxx 600 y el DAX alemán comparten la narrativa de máximos históricos, los motores del rally no son los mismos. Mientras en Europa continental el impulso viene de recursos básicos, defensivas industriales y grandes exportadores, en España el peso de banca doméstica y energía hace que el índice sea especialmente sensible a los tipos de interés y a las materias primas. Esto explica por qué el Ibex ha logrado superar su techo histórico mientras otros mercados, como el CAC 40 francés, se mantienen planos.

La clave está en la percepción de valor. El Ibex sigue cotizando con descuento respecto a otros mercados desarrollados, lo que lo convierte en una “apuesta value” atractiva para fondos internacionales. Además, la dependencia de sectores cíclicos (turismo, construcción) y la fragilidad estructural de la economía española (deuda pública elevada, desempleo superior a la media europea) no han impedido, por ahora, que los inversores apuesten por su recuperación. El flujo de capital internacional vuelve a mirar a España como una oportunidad, especialmente en un año donde los recortes de tipos podrían revalorizar activos financieros y energéticos.

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El contraste con Francia es revelador: mientras el CAC 40 se mantiene estable (con datos de IPC ligeramente mejores de lo esperado pero sin euforia), el Ibex rompe récords. La zona euro parece confiar en que el crecimiento se sostendrá con estímulos alemanes y tipos más bajos, pero es España —con su mezcla de riesgo y potencial— la que está captando la atención de los mercados.

La Fed y el empleo: el examen que viene

Este rally del Ibex no es autónomo: depende críticamente de la macroeconomía global y de las decisiones de los bancos centrales. En EE.UU., el mercado descuenta al menos dos recortes de tipos en 2026, pero la reunión del 28 de enero mantiene un 84 % de probabilidades de que la Fed mantenga los tipos sin cambios, según los futuros. Las declaraciones de Neel Kashkari (presidente de la Fed de Mineápolis), que advirtió sobre una inflación que se modera “lentamente” pero con riesgo de repunte del desempleo, refuerzan la idea de una Fed cautelosa pero dispuesta a actuar si la economía se debilita.

El informe de empleo estadounidense del viernes será la gran prueba de fuego. Un dato demasiado fuerte podría frenar las expectativas de recortes, presionando al alza las rentabilidades de la deuda y poniendo a prueba a los índices bursátiles. Por el contrario, un dato débil reforzaría la narrativa del “aterrizaje suave”, dando oxígeno al Ibex y al resto de Europa. En paralelo, las cifras de inflación alemana y los PMI europeos ayudarán a calibrar cuánto margen tiene el BCE para empezar a bajar tipos. Un exceso de optimismo hoy podría convertirse en vulnerabilidad mañana si los datos decepcionan.

En 2023, un error similar en las expectativas de tipos llevó a una corrección del 15 % en el Ibex entre mayo y octubre. ¿Podría repetirse la historia?

Riesgos bajo el radar: de Venezuela a la deuda española

Tras el optimismo inicial, tres riesgos mayores acechan al Ibex:

  • Venezuela: Si la transición se complica —con resistencia interna, escalada regional o intervención de otros actores como Rusia o China—, lo que hoy parece una oportunidad podría convertirse en un foco de inestabilidad permanente, afectando a Repsol y a la percepción de riesgo país.

  • “Soft landing” en duda: El rally actual se basa en la hipótesis de un aterrizaje suave global, con crecimiento suficiente para sostener beneficios y bancos centrales flexibles. Un tropiezo —ya sea por una recesión más profunda o una inflación persistente— golpearía especialmente a la banca y la energía, sobreponderadas en el Ibex.

  • Debilidades estructurales: España arrastra una deuda pública del 110 % del PIB, un desempleo del 12,5 % (frente al 6 % de la zona euro) y una economía altamente dependiente del turismo y la construcción. El Ibex puede correr por delante de la economía real, pero no indefinidamente.

Por ahora, los inversores celebran Reyes con récords y apuestan por un 2026 alcista. Pero ¿sabrán distinguir entre el brillo pasajero de enero y una tendencia sólida? La respuesta podría llegar antes de lo esperado.

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El precedente de 2019: cuando el Ibex ignoró los riesgos geopolíticos (y pagó caro el error)

El optimismo actual del Ibex 35, impulsado por la estabilidad relativa tras la captura de Nicolás Maduro y las expectativas de recortes de la Fed, recuerda peligrosamente a enero de 2019. Entonces, el selectivo español también batió récords —superando los 9.300 puntos— en un contexto de aparente calma geopolítica, pese a las tensiones entre EE.UU. e Irán y el brexit sin acuerdo. Los inversores descontaron que los riesgos estaban “preciados” y apostaron por bancos (con BBVA y Santander subiendo más del 20 % en tres meses) y petroleras como Repsol, que se beneficiaba de un barril de Brent por encima de $60. El resultado: una corrección del 12 % en solo dos meses cuando la guerra comercial EE.UU.-China se recrudeció y la Fed frenó sus planes de bajar tipos.

Hay paralelos inquietantes con 2026. En 2019, el Ibex lideraba las subidas en Europa gracias a su exposición a sectores cíclicos (banca, energía, construcción), igual que ahora. Pero cuando el PMI manufacturero alemán cayó a 44,1 puntos en abril de ese año (señal de contracción), el índice español fue el más castigado de la zona euro, perdiendo un 8 % en una semana. Hoy, el PMI compuesto de la eurozona en diciembre de 2025 marcó 48,8 puntos (también en contracción), y aunque el mercado lo ignora, el riesgo de un efecto dominó —como ocurrió hace siete años— es real. Otro dato clave: en 2019, el spread entre el bono español y el alemán se disparó 30 puntos básicos en mayo, anticipando la corrección bursátil. Hoy, ese diferencial ronda los 95 puntos básicos, un nivel que en el pasado ha precedido a volatilidad.

La gran diferencia entre 2019 y 2026 está en el precio del petróleo. Entonces, el Brent cotizaba a $60, mientras que ahora supera los $85, lo que da un colchón adicional a Repsol y al Ibex. Sin embargo, en 2019 el mercado también confió en que el crudo se mantendría alto… hasta que la demanda china se desplomó en el segundo trimestre, arrastrando a las petroleras europeas. Repsol perdió un 15 % entre mayo y agosto de ese año, pese a sus activos en Latinoamérica.

Indicador Enero 2019 Enero 2026 Riesgo actual
Ibex 35 (puntos) 9.300 17.650 Sobrecompra técnica en RSI (72)
Brent ($/barril) 60 85 Dependencia de Venezuela (30% producción Repsol)
Spread España-Alemania (pb) 110 95 Deuda pública al 110% PIB
PMI Eurozona 47,8 48,8 Contracción 6 meses seguidos

¿Repetirá el Ibex el error de 2019?

El mercado actual descuenta que Venezuela no será un problema (como en 2019 se subestimó el impacto del brexit) y que la Fed actuará a tiempo (igual que entonces se confió en Powell). Pero hay un detalle que pocos mencionan: en febrero de 2019, el Ibex cayó un 5 % en un día cuando Lagarde (entonces en el FMI) advirtió sobre el “exceso de optimismo” en los mercados periféricos. Hoy, Christine Lagarde, ya al frente del BCE, ha repetido que la inflación en la eurozona sigue siendo “pegajosa”. Si el empleo en EE.UU. sorprende al alza el viernes, la Fed podría retrasar los recortes, y el Ibex —con su 40 % de ponderación en banca y energía— sería el primero en sufrir. La historia no se repite, pero rima.

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