Groenlandia en alerta: “Prepárense para lo peor” ante la presión de EEUU
Tensión ártica: El primer ministro groenlandés advierte a su población mientras un contingente militar danés llega a la isla.
El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, declaró este martes que, aunque no anticipan un ataque militar directo de Estados Unidos, los 36.000 habitantes de la isla deben prepararse para “lo peor“. La advertencia llega en un contexto de creciente presión por parte de la administración de Donald Trump, quien ha expresado públicamente su interés en adquirir el territorio autónomo danés, rico en recursos naturales como tierras raras, uranio y petróleo.
“Hay que estar preparado para lo peor, aunque sea poco probable“, afirmó Nielsen en una rueda de prensa conjunta con el ministro de Economía, Múte Bourup Egede. El encuentro coincidió con la llegada de un contingente militar danés a Nuuk, la capital groenlandesa, como parte de las medidas de refuerzo ante la crisis. Dinamarca, responsable de la defensa de Groenlandia, ha desplegado 45 efectivos adicionales en las últimas 48 horas, según confirmaron fuentes del Ministerio de Defensa danés.
Egede, por su parte, subrayó el impacto psicológico que la situación está teniendo en la población: “Toda la sociedad se ve afectada emocional y mentalmente. Todos lo sentimos“. El ministro instó a los groenlandeses a estar listos para enfrentar “aún más presión“, en referencia a las declaraciones de Trump, quien ha calificado la posible compra de Groenlandia como una “gran idea estratégica“. Esta no es la primera vez que EEUU muestra interés en la isla: en 1946, el presidente Harry Truman ofreció USD 100 millones por Groenlandia, una propuesta que Dinamarca rechazó.
¿Por qué Groenlandia es clave para EEUU?
La isla, con una superficie de 2,1 millones de km² (cinco veces el tamaño de California), es un punto geopolítico crítico. Su ubicación en el Ártico le otorga control sobre rutas marítimas emergentes debido al deshielo, además de albergar la base aérea de Thule, operada por la OTAN y esencial para la defensa misilística estadounidense. El 80% de Groenlandia está cubierto por hielo, pero su subsuelo contiene algunos de los mayores yacimientos sin explotar de minerales estratégicos, incluidos 250.000 toneladas de tierras raras (claves para tecnologías verdes y militares).
Nielsen advirtió que, “aunque no parece que se utilizará la fuerza militar, debemos prepararnos para todo, porque la nación que nos presiona no ha cambiado de opinión“. El mandatario groenlandés hizo referencia directa a Trump, quien este miércoles abordará el tema en el Foro Económico Mundial de Davos con “las distintas partes involucradas”. El presidente estadounidense ha insinuado que una intervención militar “no está sobre la mesa”, pero tampoco ha descartado medidas “contundentes” si Dinamarca no cede a sus demandas de mayor influencia en la isla.
Diplomacia bajo presión: ¿Qué busca Groenlandia?
Pese a las tensiones, Groenlandia sigue apostando por la vía diplomática. Nielsen calificó como un “buen avance” las conversaciones para aumentar la presencia militar estadounidense en la isla, una paradoja dado el contexto: EEUU ya tiene 600 soldados destacados en la base de Thule, pero Trump exige un “acceso ampliado” a recursos y territorio. “Debemos estar preparados y generar seguridad en la sociedad. Aunque parezca improbable, estaremos preparados para cualquier cosa“, reiteró Egede, quien recordó que Washington nunca ha ocultado su interés estratégico en el Ártico.
El semanario local ‘Sermitsiaq’ reveló que el gobierno groenlandés ha activado un plan de contingencia que incluye simulacros de evacuación en comunidades costeras y la distribución de kits de emergencia con alimentos no perecederos. El 60% de la población vive en zonas vulnerables a un posible bloqueo marítimo, según un informe de la Universidad de Groenlandia publicado en 2022. Mientras, en Nuuk, las tiendas reportan un aumento del 30% en ventas de generadores y radios de onda corta desde que comenzó la crisis.
¿Logrará la diplomacia danesa-groenlandesa contener las ambiciones de Trump, o el Ártico se convertirá en el próximo escenario de conflicto entre potencias? La respuesta podría definir el futuro de una isla que, irónicamente, nunca ha tenido un ejército propio.
El precedente de 1946 y por qué Groenlandia ya dijo ‘no’ a EEUU antes
La oferta de Donald Trump por Groenlandia no es un capricho improvisado, sino la repetición de un guion que Washington intentó ejecutar en 1946 con resultados desastrosos. Entonces, el presidente Harry S. Truman propuso a Dinamarca la compra de la isla por 100 millones de dólares (equivalente a 1.400 millones actuales), una suma irrisoria para un territorio que ya se sabía rico en uranio —clave para el proyecto Manhattan— y con una posición estratégica en la Guerra Fría naciente. Dinamarca rechazó la oferta de plano, pero EEUU no se rindió: en 1951, bajo el pretexto de la defensa contra la URSS, firmó un tratado que le permitió establecer la base de Thule (hoy Pituffik), donde aún opera un sistema de radar global y almacena misiles balísticos. El acuerdo, sin embargo, excluyó explícitamente cualquier derecho sobre los recursos naturales, una cláusula que hoy Trump parece dispuesto a ignorar.
El paralelo histórico revela un patrón: EEUU presiona cuando Groenlandia gana relevancia geopolítica. En 2019, tras la visita de Mike Pompeo (entonces secretario de Estado), el gobierno groenlandés denunció que Washington había ofrecido 25 millones de dólares anuales a cambio de facilitar la explotación minera en Kvanefjeld, un yacimiento con uno de los mayores depósitos de tierras raras y uranio del mundo. La propuesta fue rechazada, pero la empresa estadounidense Ur-Energy (vinculada a lobbies republicanos) logró permisos preliminares para explorar la zona en 2021, hasta que protestas locales y un cambio de gobierno en Nuuk frenaron el proyecto. Ahora, con Trump de vuelta en la escena, el riesgo es que la presión económica derive en acciones unilaterales, como ocurrió en 1953, cuando EEUU desalojó a 134 inuit de sus tierras para expandir la base de Thule, sin consulta previa.
| Año | Acción de EEUU | Respuesta de Groenlandia/Dinamarca | Consecuencia |
|---|---|---|---|
| 1946 | Oferta de compra por 100 millones USD | Rechazo rotundo | EEUU presiona con la OTAN para instalar la base de Thule |
| 1951 | Tratado para base militar (sin derechos mineros) | Aceptación bajo coerción de la Guerra Fría | Desalojo forzoso de comunidades inuit en 1953 |
| 2019 | Oferta de 25 millones USD anuales por minería en Kvanefjeld | Rechazo y protestas masivas | Permisos preliminares a Ur-Energy (luego revocados) |
¿Repetirá Groenlandia la historia o cedera esta vez?
El plan de contingencia activado por Nuuk incluye un detalle revelador: simulacros de ‘interrupción de comunicaciones’, algo que no ocurría desde la Crisis de los Misiles de 1962, cuando la URSS amenazó con atacar Thule. Pero hay una diferencia clave: en 2023, Groenlandia aprobó un referéndum no vinculante para prohibir la minería de uranio, con un 63% de apoyo popular. Si Trump insiste en forzar una transición, no solo chocará con Copenhague, sino con una población que ya ha dicho ‘no’ dos veces en menos de un siglo. La pregunta ahora es si EEUU está dispuesto a romper el tratado de 1951 —que prohíbe cualquier uso no militar del territorio— o si, como en 1946, se conformará con presionar hasta obtener concesiones económicas. La respuesta podría llegar en Davos, donde Trump tiene previsto reunirse con ejecutivos de Lynas Corporation (la mayor procesadora de tierras raras fuera de China) y BHP Billiton, gigante minero con intereses en el Ártico.