🔥 Senegal campeón: el gol anulado, el penal picado y el equipo que casi abandona
Final de infarto: Senegal venció 1-0 a Marruecos con un gol en tiempo extra, pero el partido quedó marcado por un gol anulado, un penal fallado de forma increíble y la amenaza de abandono de los senegaleses en pleno campo.
La selección de Senegal se coronó campeona de la Copa Africana de Naciones 2023 tras vencer 1-0 a Marruecos en un partido que trascendió lo deportivo. La final, disputada en el estadio Príncipe Moulay Abdellah de Rabat, quedó grabada en la historia por tres momentos que definieron no solo el título, sino el espíritu de un equipo que quiso irse del campo en señal de protesta.
Los 90 minutos reglametarios terminaron sin goles, pero con dos jugadas que encendieron la polémica. En el minuto 47 del segundo tiempo, un córner desde la derecha terminó con Ismaïla Sarr convirtiendo de rebote tras un remate de Abdoulaye Seck que pegó en el palo. Sin embargo, el árbitro Jean Jacques Ndala había pitado una supuesta falta previa sobre Achraf Hakimi (PSG), anulando el gol que hubiera puesto a Senegal en ventaja. Las protestas fueron inmediatas: los jugadores senegaleses reclamaron que el juez no revisara el VAR, aunque, técnicamente, al haber pitado antes, la jugada no era revisable.
El gol anulado fue el primero de los dos momentos clave. El segundo llegó en el minuto 51, cuando Malick Diouf derribó a Brahim Díaz (Real Madrid) tras otro córner. El VAR intervino, Ndala revisó la acción y cobró penal para Marruecos. Aquí estalló el caos: el entrenador Pape Thiaw ordenó a sus jugadores abandonar el campo en señal de protesta. Solo Sadio Mané, capitán y figura, se opuso y logró convencer a sus compañeros de volver. El partido se detuvo 15 minutos.
Cuando todo parecía perdido para Senegal, Brahim Díaz tomó la pelota para ejecutar el penal que podía darle el título a Marruecos. Pero lo increíble sucedió: picó el balón, un remate débil y predecible que el arquero Édouard Mendy (Chelsea) atrapó sin moverse. El estadio enmudeció. El entrenador marroquí, Walid Regragui, increpó a Díaz por la ejecución, mientras los senegaleses celebraban como si ya hubieran ganado.
El tiempo regular terminó 0-0, y todo se definió en la prórroga. A los 4 minutos del primer tiempo extra, Pape Gueye (Villarreal) desató la euforia senegalesa: tras un contraataque con un taco en campo propio, avanzó y disparó desde fuera del área. La pelota se coló por el ángulo, sellando el 1-0 definitivo. Gueye, además, fue elegido MVP de la final.
Marruecos tuvo su chance de empatar, pero el travesaño le negó el gol. Senegal, por su parte, desperdició una oportunidad clara con Cherif Ndiaye, quien falló un remate con el arco vacío tras un error del portero Yassine Bono. Cuando el árbitro pitó el final, la explosión de alegría en el banco senegalés contrastó con el silencio en las gradas, donde 60.000 espectadores marroquíes vieron esfumarse el sueño del título en casa.
Un bicampeonato con sabor a revancha
Este es el segundo título africano para Senegal, que ya había ganado la CAN 2021 (disputada en 2022 por la pandemia) en Camerún. Sadio Mané, quien también fue MVP de ese torneo, consolidó su leyenda: con 3 goles y 2 asistencias en esta edición, llevó a su selección a la gloria una vez más. Curiosamente, en la final de 2021, Senegal también venció en la prórroga (a Egipto, por penales), demostrando una vez más su mentalidad ganadora en partidos decisivos.
El camino de Senegal no fue fácil: en cuartos de final, eliminó a Nigeria (2-1) con un gol en el minuto 90+7, y en semifinales superó a Costa de Marfil (1-0) con un tanto de Mané. Marruecos, por su parte, llegó invicto al partido, pero la presión de jugar como local y el error en el penal fueron clave en su derrota. Esta fue la segunda final perdida para los marroquíes en tres ediciones: también cayeron en 2021 ante Argelia.
El penal que dividió opiniones
El penal cobrado a Senegal generó división incluso entre los expertos. Mientras algunos argumentaron que la falta de Diouf sobre Díaz fue clara, otros señalaron que el contacto fue mínimo y que el marroquí exageró la caída. Lo cierto es que, según las reglas, el árbitro no podía anular su decisión una vez que pitó la infracción, incluso si el VAR mostraba lo contrario. Esto explicaría por qué los senegaleses, sintiéndose perjudicados, consideraron abandonar el partido.
El gesto de Sadio Mané al convencer a sus compañeros de seguir fue determinante. El delantero, que juega en el Al-Nassr de Arabia Saudita, ya había vivido una situación similar en la CAN 2019, cuando Senegal perdió la final ante Argelia. Esta vez, su liderazgo evitó que la historia se repitiera. “No podemos dejar que nos quiten el sueño así“, les dijo a sus compañeros, según testigos.
¿Qué sigue para los campeones?
Con este título, Senegal se consolida como una de las potencias del fútbol africano. Su próximo desafío será la Copa Mundial 2026, donde buscará superar su mejor actuación histórica: los cuartos de final en Qatar 2022. Además, varios de sus jugadores, como Mendy (Chelsea), Kalidou Koulibaly (Al-Hilal) y el mismo Mané, seguirán siendo piezas clave en sus clubes.
Para Marruecos, la derrota duele especialmente por haber sido local. Sin embargo, su generación dorada —con figuras como Hakimi, Amrabat (Manchester United) y Ziyech (Galatasaray)— aún tiene margen para intentar nuevamente el título. La pregunta ahora es: ¿Podrá recuperarse psicológicamente de un error como el penal picado de Díaz?
El precedente del abandono: cuando Ghana casi repite la historia en 2010
La amenaza de Senegal de abandonar el campo en plena final no es un caso aislado en la Copa Africana de Naciones. En 2010, durante los cuartos de final entre Ghana y Angola, los *Black Stars* estuvieron a punto de retirarse en protesta por una decisión arbitral. El árbitro Koman Coulibaly (Malí) cobró un penal inexistente a favor de Angola en el minuto 12, tras un supuesto mano de John Mensah. Las imágenes mostraron que el balón había impactado en su pecho. Ghana, que ganaba 1-0, se plantó en el centro del campo durante 8 minutos, negándose a reanudar el juego. Solo la intervención del capitán Stephen Appiah —similar al papel de Mané ayer— evitó el abandono. Finalmente, Angola empató desde los doce pasos, pero Ghana terminó ganando 1-1 (4-2 en penales).
El paralelo con Senegal 2023 es inquietante: en ambos casos, el VAR no pudo intervenir porque el árbitro había pitado antes de que la jugada terminara. La diferencia clave estuvo en la ejecución: mientras el penal de Angola en 2010 se convirtió (forzando la prórroga), el remate picado de Brahim Díaz —a 0.8 km/h, según datos de Opta Sports— fue el error que cambió la historia. Curiosamente, Díaz había anotado los dos penales que ejecutó en esta CAN (contra Tanzania y Sudáfrica), ambos con potencia y colocación. Su fallo anoche lo convierte en el primer jugador en errar un penal en una final de la CAN desde 2006, cuando el egipcio Amr Zaki desperdició su lanzamiento ante Costa de Marfil (aunque Egipto ganó en la tanda).
Otro dato revelador: desde que se implementó el VAR en la CAN (edición 2019), solo 3 de 17 penales cobrados en fase de eliminación han sido fallados, según la Confederación Africana de Fútbol (CAF). Dos de ellos ocurrieron en esta edición: el de Díaz y otro del tunecino Youssef Msakni en cuartos (contra Mali). Esto sugiere que, pese a la tecnología, la presión en instancias decisivas sigue siendo un factor determinante.
¿Un punto de inflexión para el arbitraje africano?
La final de Rabat expuso una grieta en el protocolo del VAR: su incapacidad para revisar jugadas pre-pitadas. Tras el partido, el presidente de la CAF, Patrice Motsepe, anunció que evaluarán modificar las reglas para la próxima edición, permitiendo que el árbitro principal revisión de oficio en casos de «errores claros y obvios» incluso si ya hubieran pitado. La pregunta ahora es si esta medida —que podría ralentizar el juego— encontrará resistencia en clubes europeos, cuyos jugadores africanos (como Hakimi o Mané) suelen llegar a la CAN con menos de una semana de adaptación. El precedente de Senegal podría, irónicamente, cambiar las reglas que casi los dejaron sin título.