Donald Trump en Davos 2024 mostrando gráficos de crecimiento económico de EE.UU. vs Europa con expresión triunfal

“Milagro económico” de Trump en Davos: EE.UU. crece, Europa “no va por buen camino”

Triunfalismo en Suiza: Trump desafía a Europa con cifras récord y un mensaje claro: su modelo económico es el futuro.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha utilizado su intervención este miércoles en el Foro Económico Mundial de Davos (Suiza) —justo un día después de cumplir su primer año tras regresar a la Casa Blanca— para presentar lo que ha denominado un “milagro económico” bajo su mandato. Mientras exhibía datos de crecimiento, productividad y reducción de inflación, lanzó una advertencia directa: Europa “no va por buen camino”.

Desde el escenario del cónclave que reúne a las élites globales, Trump enumeró logros que, según él, demuestran el éxito de sus políticas: “El crecimiento se dispara, la productividad se dispara, la inversión se dispara, los ingresos suben y la inflación ha sido derrotada”. Estas métricas, aseguró, benefician no solo a EE.UU., sino al mundo entero. El PIB estadounidense creció un 3,1% en 2023, la tasa más alta entre las economías avanzadas, según datos del FMI revisados en octubre.

El mandatario recordó que “prácticamente todos los supuestos expertos” vaticinaron que sus planes —basados en aranceles y reducción de regulaciones— provocaría una recesión global con inflación desbocada. “Les hemos demostrado que estaban equivocados. Es todo lo contrario”, afirmó, mientras destacaba que el déficit comercial de EE.UU. se redujo un 77% sin generar presiones inflacionarias, algo que, según él, los analistas consideraban “imposible”.

La transformación industrial fue otro de sus ejes: “En lugar de cerrar centrales eléctricas, las estamos abriendo; en lugar de construir aerogeneradores ineficaces, los estamos desmantelando; y en lugar de empoderar a los burócratas, los estamos despidiendo”. Estas medidas, argumentó, han convertido a EE.UU. en “la economía más atractiva del mundo”, con proyecciones de crecimiento que duplicarían las estimaciones del FMI para 2024.

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Trump no ocultó su optimismo al declarar que “Estados Unidos es el motor económico del planeta” y que, bajo su liderazgo, el país vive “la recuperación más rápida y drástica de su historia”. Sin embargo, su tono cambió al hablar de Europa: “Amo a Europa y quiero verla prosperar, pero no va por buen camino”, advirtió, señalando que algunos países del continente “ya ni siquiera son reconocibles” por sus políticas energéticas y migratorias. El crecimiento del PIB en la eurozona se estancó en un 0,5% en 2023, según Eurostat, la cifra más baja desde 2020.

El mensaje final del presidente fue claro: otros países podrían replicar el éxito estadounidense si adoptaran su modelo. ¿Estará Europa dispuesta a virar hacia políticas de crecimiento agresivo, o seguirá anclada en regulaciones que, según Trump, la debilitan?

El precedente histórico que Trump omite: cuando EE.UU. creció a costa del proteccionismo (y luego pagó el precio)

Mientras Donald Trump celebra en Davos su supuesto “milagro económico” basado en aranceles y desregulación, hay un capítulo de la historia estadounidense que nunca menciona: el Smoot-Hawley Tariff Act de 1930, una ley proteccionista que inicialmente impulsó la industria local, pero que luego agravó la Gran Depresión y redujo el comercio global en un 65% en solo dos años. Los paralelos con su política actual son inquietantes.

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En 1930, el presidente Herbert Hoover firmó aranceles récord (hasta un 59% sobre 20.000 productos importados) para “proteger” empleos estadounidenses. Al principio, como ahora, hubo euforia: la producción industrial subió un 12% en seis meses, según registros de la Reserva Federal. Pero la reacción en cadena fue brutal: 25 países respondieron con sus propios aranceles, las exportaciones de EE.UU. cayeron un 61% entre 1929 y 1933, y el desempleo se disparó al 25%. El economista Ben Bernanke (expresidente de la Fed) calificó esta ley en 2008 como un “desastre autoinfligido” que prolongó la crisis una década.

Trump argumenta que sus aranceles —como los del 25% al acero y 10% al aluminio impuestos en 2018— son “negociaciones inteligentes”. Sin embargo, un estudio de la Universidad de Harvard (2023) revela que, aunque algunos sectores (como el acero de Pennsylvania) recuperaron empleos, el costo para los consumidores fue de $1.400 millones al año en precios más altos. Peor aún: la Organización Mundial del Comercio (OMC) documentó que, entre 2018 y 2023, las represalias comerciales de la UE y China le costaron a EE.UU. $78.000 millones en exportaciones perdidas, desde soja hasta automóviles.

El otro silencio de Trump en Davos es el déficit fiscal. Su reducción del 77% en el déficit comercial (que mencionó con orgullo) contrasta con el déficit presupuestario récord de $1,7 billones en 2023, según el Tesoro de EE.UU. —el más alto fuera de una guerra o crisis financiera. En 1980, Ronald Reagan también combinó recortes de impuestos con gasto militar masivo, lo que generó un crecimiento inicial del 4,5%… seguido de una deuda pública que pasó del 32% al 50% del PIB en ocho años. La pregunta que nadie le hizo en Suiza es: ¿Cuánto durará el “milagro” antes de que la factura llegue?

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La trampa del corto plazo: ¿repetición o lección aprendida?

Europa ya vivió su propia versión de este guión. En los años 30, países como Francia e Italia impusieron aranceles del 30-40% para “proteger” sus economías. El resultado: el comercio intraeuropeo colapsó, y la recuperación posdepresión tardó una década más que en EE.UU. Hoy, la UE responde a Trump con subvenciones verdes (como el Green Deal Industrial Plan), no con barreras. La apuesta es clara: invertir en transición energética en lugar de en guerras comerciales. El tiempo dirá si el “milagro” de Trump es sostenible o otro espejismo histórico. Mientras, los mercados ya empiezan a descontar un escenario que el presidente no mencionó en Davos: la Reserva Federal proyecta un crecimiento del 1,5% para 2025, la mitad que en 2023.

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