Trump frena el diálogo: «Propuesta iraní es inaceptable» y la guerra sigue en jaque
Negociación rota: Trump descarta de plano la oferta iraní y eleva el riesgo de escalada en Oriente Medio.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha cerrado este domingo la puerta a cualquier avance diplomático con Irán al calificar como “totalmente inaceptable” la última propuesta del régimen de Teherán para poner fin a la guerra. “Acabo de leer la respuesta de los supuestos “representantes” de Irán. No me gusta nada. Es totalmente inaceptable“, escribió en Truth Social, su plataforma digital, en un mensaje que reaviva las tensiones en una región ya al límite.

La contraoferta iraní, revelada por fuentes cercanas a las negociaciones, incluía transferir parte de sus reservas de uranio altamente enriquecido a un tercer país —un gesto simbólico de desescalada—, pero se negaba rotundamente a desmantelar sus instalaciones nucleares, una línea roja para Washington. Este punto, en particular, ha sido el obstáculo insalvable desde que en 2018 Trump abandonara el acuerdo nuclear (JCPOA), firmado en 2015 durante el gobierno de Barack Obama, que limitaba el programa atómico iraní a cambio del levantamiento de sanciones.
El rechazo arrives en un momento crítico: las tensiones entre ambos países han escalado a niveles no vistos desde el asesinato del general Qasem Soleimani en 2020, ordenado por Trump, que desencadenó represalias iraníes con misiles contra bases estadounidenses en Irak. Además, el programa nuclear iraní ha avanzado sin restricciones desde la salida de EE.UU. del JCPOA, acumulando uranio enriquecido al 60% —un paso técnico del umbral para armas— según informes de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA).
La negativa de Irán a desmantelar su infraestructura nuclear no es nueva, pero adquiere mayor gravedad en un contexto donde Teherán ha fortalecido su alianza con Rusia —proveyendo drones para la guerra en Ucrania— y ha intensificado los ataques de sus proxies en la región, como los hutíes en Yemen o Hezbolá en Líbano. ¿Qué opciones le quedan a Washington si la diplomacia falla? La Casa Blanca no ha detallado alternativas, pero analistas advierten que un aumento de sanciones o incluso acciones militares limitadas podrían estar sobre la mesa.
El estancamiento actual contrasta con los esfuerzos de mediación de países como Qatar y Omán, que han intentado en los últimos meses rebajar la temperatura. Sin embargo, con Trump en campaña para las elecciones de noviembre de 2024 y su retórica de “fuerza” como bandera, las posibilidades de un giro dialogante parecen remotas. ¿Estamos ante el preludio de un conflicto directo? La respuesta de Irán —que aún no se ha pronunciado oficialmente— podría definir los próximos meses.
El precedente que pesa: cómo Irán ha respondido a ultimátums similares en el pasado
El rechazo de Trump a la propuesta iraní no es el primer punto de ruptura en la relación entre Washington y Teherán desde 2018. Lo que distingue este episodio es su timing: ocurre cuando Irán ha acumulado 120 kg de uranio enriquecido al 60% (según el último informe de la AIEA, mayo 2024), una cifra que supera en 12 veces el límite establecido en el JCPOA (9.67 kg al 3.67%). Pero, ¿cómo ha reaccionado históricamente Irán cuando se le exige desmantelar infraestructura nuclear?
En noviembre de 2019, tras la salida de EE.UU. del JCPOA, Irán anunció que reanudaría el enriquecimiento en la planta de Fordow, enterrada bajo una montaña para protegerla de ataques aéreos. La decisión fue una respuesta directa a las sanciones impuestas por Trump, que asfixiaron el 90% de las exportaciones petroleras iraníes en menos de un año. Pero el movimiento más revelador llegó en enero de 2020, cuando, tras el asesinato de Soleimani, el parlamento iraní aprobó una ley (con 221 votos a favor de 290) que obligaba al gobierno a abandonar todos los límites del JCPOA si las sanciones no se levantaban en dos meses. El plazo expiró, y Irán cumplió: en febrero de 2021, la AIEA confirmó que Teherán había comenzado a enriquecer uranio al 20% en Fordow, usando centrífugas IR-2m avanzadas, prohibidas bajo el acuerdo original.
La estrategia iraní ha sido consistente: negociar desde la acumulación de hechos consumados. En 2013, antes del JCPOA, Irán ya había instalado 19,000 centrífugas (hoy superan las 27,000, según el *Institute for Science and International Security*). Cada vez que Occidente impuso líneas rojas, Teherán las cruzó de forma calculada, pero nunca hasta el punto de provocar una intervención militar directa. La pregunta ahora es si el umbral del 60% —técnicamente suficiente para producir un arma en semanas— cambiará esa ecuación.
¿Un juego de ajedrez con el reloj electoral de Trump?
Irán sabe que Trump enfrenta una elección en 180 días, y que cualquier escalada militar antes de noviembre sería un riesgo político para el republicano. Pero también conoce un dato clave: en 2020, cuando Trump ordenó el ataque a Soleimani, su popularidad subió 5 puntos en una semana (según Gallup). Si la historia se repite, Teherán podría calcular que una crisis controlada beneficia —no perjudica— las aspiraciones de un presidente que ha construido su marca en la confrontación. El silencio actual del líder supremo, Alí Jamenei, quien no ha comentado la propuesta rechazada, sugiere que la próxima jugada iraní será tan medida como implacable.