sáb. Jul 4th, 2026
Lionel Messi celebra el gol de Argentina ante Cabo Verde en partido agónico del Mundial

Argentina sufre, gana y recibe la alerta: la chapa ya no alcanza

Despertar urgente: Argentina avanzó a octavos tras un triunfo agónico ante Cabo Verde que expuso sus grietas.

Ningún mal es necesario en un Mundial, pero este sufrido 2-1 (con prórroga) sirve para algo: recordarle al campeón del mundo que la etiqueta de favorito no garantiza nada. El equipo de Scaloni superó a uno de los rivales teóricamente más accesibles del torneo, pero lo hizo más por jerarquía que por juego. Y eso es una señal de alarma.

En este contexto, la vulnerabilidad mostrada en Miami no es un detalle menor. Un equipo que aspiraba a dominar se vio superado en intensidad por Cabo Verde, que no solo defendió con orden, sino que en el segundo tiempo pasó a incomodar con contraataques. La pregunta inmediata es clara: si contra un rival así costó tanto, ¿qué pasará ante Egipto en octavos?

El plan que no funcionó

Scaloni había advertido en la previa sobre la dificultad de Cabo Verde, aunque sus palabras sonaban a formalidad. La realidad superó las expectativas: Argentina jugó por debajo de su nivel en grupos, donde ya había dejado deudas. Buscó imponer su juego, pero se topó con un bloque compacto que neutralizó su creatividad.

La paciencia se volvió parsimonia. Con Lisandro Martínez y Cristian Romero como referentes defensivos, el equipo movía el balón de lado a lado sin encontrar huecos. Faltaron ingenio, velocidad y precisión para romper un cerrojo bien armado. Y Messi, siempre marcado por dos rivales, no encontró los espacios habituales.

Ver  🔴 Independiente se derrumba: de ganar 1-0 a caer 2-1 en 25 minutos fatales

Lionel Messi celebra su gol ante Cabo Verde en el Mundial 2026
Un ataque de Lionel Messi ante Monteiro; el 10 tuvo aportes decisivos Aníbal Greco – La Nación

Recién cerca del final del primer tiempo, Argentina activó el plan B: saltear líneas para buscar a los laterales en profundidad o colgar centros al área. Así llegó el 1-0: un bochazo de Lisandro desde mitad de cancha permitió a Messi ganar la espalda a Disney Borges, amortiguar con el revés y definir por encima de Vozinha. Un gol de lujo, pero insuficiente para tranquilizar el partido.

El golpe de realidad

El séptimo gol de Messi en el Mundial no cerró el partido. Argentina volvió a caer en un ritmo lento, sin esa marcha extra que la caracterizó en Qatar. Con Alexis Mac Allister como volante central, el mediocampo perdió dinamismo. El jugador del Liverpool priorizó el orden sobre la velocidad, y el equipo lo resintió: sin ritmo en la creación, Cabo Verde encontró huecos para contraatacar.

Deroy Duarte remata ante Emiliano Martínez durante el partido
No fue un partido tranquilo para Lionel ScaloniAníbal Greco – La Nación

En el complemento, el equipo africano dio un paso al frente. Ya no se conformó con defender: aceleró el juego y expuso las carencias argentinas. Deroy Duarte probó con un remate de media distancia y, minutos después, apareció solo en el área para empatar. Un error defensivo: Enzo Fernández no cubrió su carrera y Lisandro Martínez tardó en reaccionar.

Scaloni intentó reaccionar desde el banco, pero sin cambiar el esquema. Argentina siguió dependiendo casi exclusivamente de Messi, quien generaba juego y faltas cerca del área. Tuvo la más clara: dominó el balón, entró al área, pero Vozinha —el arquero de 40 años— lo venció en el mano a mano.

Ver  Etcheverry remonta en Montecarlo y ahora enfrenta a Alcaraz en octavos

Lisandro Martínez marca el 2-1 en la prórroga
El golazo de Sidny Lopes Cabral para el 2-2 de Cabo VerdeRebecca Blackwell – AP

Dramatismo en la prórroga

El final fue de infarto. Argentina insistía sin claridad, las llegadas se topaban con piernas rivales y la lesión de Medina obligó a Scaloni a gastar un cambio no planeado. Para colmo, un posible penal por mano de Roberto Lopes a dos minutos del final y un tiro libre de Messi que el arquero atajó otra vez.

La prórroga tuvo tintes de la final de Lusail, incluso en el color de las camisetas. Un partido roto, sin mediocampo, con dos equipos dispuestos a todo. Lisandro Martínez puso el 2-1 tras un córner de Messi, pero Sidny Lopes Cabral —compañero de Otamendi en Benfica— respondió con un golazo desde el ángulo. La igualdad volvió a poner en jaque a Argentina.

El desahogo llegó en el último suspiro: otro córner de Messi y el cabezazo de Cuti Romero para el 3-2 definitivo. Cabo Verde, fortalecido anímicamente, creyó hasta el final en el batacazo. Messi, agotado, y Paredes, intentando serenar el juego, fueron testigos de un partido que dejó más dudas que certezas.

La lección que no puede ignorar

Este Mundial no perdona. El martes, Argentina enfrentará a Egipto en Atlanta por los cuartos de final. El alivio del triunfo es legítimo, pero la enseñanza es clara: si repite esta versión, el próximo rival no será tan indulgente.

Ver  ¡Triunfo argentino en Australia! Etcheverry, Cerúndolo y Comesaña avanzan en épico arranque

En este contexto, el mensaje es contundente: la chapa de campeón ya no alcanza. El bicampeonato no se defiende con nombre, sino con juego. Y el tiempo para corregir el rumbo se agota.

¿Puede Argentina recuperar la intensidad y la claridad que la llevaron a ser campeona del mundo, o este tropiezo en Miami será el primero de una caída más grande?

Cuti Romero celebra el gol definitivo que clasifica a Argentina a cuartos

El riesgo de normalizar el sufrimiento

Argentina escapó, pero el modo en que lo hizo es una advertencia que no puede ignorarse: el sufrimiento se está volviendo un patrón.

En este contexto, la repetición de errores —ritmo lento, dependencia excesiva de Messi, falta de soluciones en mediocampo— sugiere que el equipo no está reaccionando con la urgencia que exige un Mundial. Lo que esto significa es que, si bien el resultado final fue positivo, la dinámica del partido expuso una fragilidad estructural: la incapacidad para imponer su juego ante rivales que se plantan con orden y físico.

La implicación inmediata es que Egipto, un rival con mayor jerarquía que Cabo Verde, no perdonará estos mismos fallos. La pregunta clave ahora es si Scaloni ajustará el esquema o si persistirá en un estilo que, hasta ahora, solo ha funcionado por inercia y genialidad individual.

¿Bastará el nombre para seguir adelante?

El bicampeonato no se construye con alivios de último momento. Si Argentina no corrige su falta de intensidad y creatividad, el próximo partido podría ser el final de una era en lugar del inicio de otra.

Referencia de contenido: consultar fuente original aquí

Categorías