“Guerra fría 2.0”: Xi lanza advertencia directa a EEUU por Taiwán y amenaza con “conflictos”
Línea roja cruzada: El presidente chino Xi Jinping advirtió a Donald Trump que la “independencia de Taiwán” y la “paz en el estrecho” son conceptos “incompatibles”, elevando el tono a niveles no vistos desde la crisis de los misiles de 1996.
En un discurso transmitido desde el Gran Salón del Pueblo en Pekín, Xi Jinping sentenció que si China y EEUU “no gestionan bien” el conflicto por Taiwán, las relaciones bilaterales derivarán en “fricciones, conflictos y una situación muy peligrosa“. Las declaraciones, recogidas por la agencia estatal Xinhua, marcan un giro radical respecto al inicio cordial del encuentro, donde Trump llegó a calificar a Xi como “un gran líder” mientras promocionaba acuerdos comerciales con empresarios estadounidenses.
Taiwán: El “punto de no retorno” en las relaciones China-EEUU
Xi insistió en que la cuestión taiwanesa es “el asunto más importante” entre ambas potencias, recordando que Pekín considera la isla como una “provincia rebelde” desde 1949, cuando el gobierno nacionalista del Kuomintang se refugió allí tras perder la guerra civil contra los comunistas. “La independencia de Taiwán y la paz en el estrecho son incompatibles”, subrayó, en un guante de desafío lanzado directamente a Washington, que en 2022 aprobó un paquete de ayuda militar a la isla por US$1.100 millones.
A pesar del tono belicoso, Xi dejó una puerta abierta al diálogo al afirmar que “mantener la paz en el estrecho es el mayor denominador común” entre China y EEUU. Sin embargo, expertos en geopolítica advierten que esta retórica recuerda a la escalada previa a los ejercicios militares chinos de agosto de 2022, cuando Pekín lanzó misiles sobre aguas taiwanesas en respuesta a la visita de la entonces presidenta de la Cámara de Representantes de EEUU, Nancy Pelosi.
Comercio vs. tensión: La doble cara de la reunión Xi-Trump
El encuentro entre ambos mandatarios comenzó con un tono conciliador en el ámbito económico. Trump, acompañado por una delegación de empresarios, elogió a Xi y expresó su deseo de “hacer negocios”, mientras el líder chino respondió que ambos países “deben ser socios, no adversarios“. Sin embargo, la advertencia sobre Taiwán eclipsó cualquier avance: “No hay ganadores” en un conflicto comercial prolongado, señaló Xi, quien recordó que la esencia de la relación debe basarse en “beneficio mutuo y cooperación“.
Pekín destacó como “positivo” el balance de la última ronda de negociaciones comerciales, celebrada en noviembre de 2023, donde se logró un “resultado globalmente equilibrado”. No obstante, analistas señalan que el volumen de intercambio comercial entre ambos países cayó un 12% en 2023 debido a las tarifas impuestas por Washington a productos chinos como paneles solares y vehículos eléctricos. “Ambas partes deben trabajar juntas para mantener el impulso positivo”, declaró Xi, aunque su mensaje sobre Taiwán dejó claro que la paciencia de China tiene límites.
¿Hacia dónde va el tablero geopolítico?
La advertencia de Xi llega en un momento crítico: Taiwán celebrará elecciones presidenciales en enero de 2024, y el partido gobernante, el Democrático Progresista (DPP), defiende una postura más independiente de Pekín. En 2020, la victoria de la presidenta Tsai Ing-wen —quien rechaza el principio de “Una sola China”— ya desencadenó una ola de presiones diplomáticas y militares por parte del gobierno chino. Ahora, con la posible reelección del DPP, el riesgo de un nuevo pico de tensiones es inminente.
Mientras tanto, EEUU sigue reforzando su presencia en el Indo-Pacífico. En septiembre de 2023, el Pentágono anunció el despliegue de 3.000 marines adicionales en bases de Japón y Australia, una movimiento que Pekín interpretó como una “provocación directa”. ¿Estamos ante el preludio de un nuevo orden mundial bipolar, donde el estrecho de Taiwán se convierta en el nuevo “muro de Berlín”?
La pregunta que queda en el aire es inevitable: ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar Xi para “reunificar” Taiwán, y qué hará EEUU cuando esa línea roja se cruce?
El precedente de 1996: Cuando China ya disparó misiles sobre Taiwán y EEUU respondió con portaaviones
La referencia de Xi Jinping a la crisis de los misiles de 1996 no es casual: fue la última vez que Pekín recurrió a demostraciones de fuerza militar directa contra Taiwán, y el paralelo con el escenario actual es inquietante. En marzo de 1996, China lanzó misiles balísticos DF-15 y DF-21 en aguas cercanas a los puertos taiwaneses de Keelung y Kaohsiung, en respuesta a las primeras elecciones democráticas de la isla y a la visita del entonces presidente de EEUU, Bill Clinton, quien había autorizado un visado para el líder taiwanés Lee Teng-hui. Pekín consideró aquel gesto una violación del principio de “Una sola China”, el mismo argumento que esgrime hoy contra el apoyo estadounidense al Democrático Progresista (DPP).
La respuesta de Washington en 1996 fue contundente: el gobierno de Clinton desplegó dos grupos de combate de portaaviones —el USS Nimitz y el USS Independence— en el estrecho de Taiwán, en lo que se interpretó como una advertencia directa a Pekín. La crisis se desactivó tras semanas de tensión, pero dejó una lección clara: EEUU no toleraría un ataque chino contra la isla, aunque evitara reconocer formalmente su independencia. Hoy, el contexto es aún más explosivo: en 2023, China cuenta con más de 1.300 misiles balísticos apuntando a Taiwán (según el Pentágono), y EEUU ha modernizado su presencia en la región con sistemas como los misiles hipersónicos desplegados en Guam y Japón. La pregunta que pocos se atreven a responder es si, esta vez, los portaaviones serían suficientes para contener a Xi.
Hay otro dato clave: en 1996, el PIB de China era 12 veces menor que el de EEUU. Hoy, es el 77% del estadounidense (según el FMI), y su gasto militar ha crecido un 720% desde entonces. Pekín ya no es el actor emergente de los 90, sino una potencia con capacidad para bloquear el estrecho de Taiwán en 72 horas, según simulacros del Instituto Naval de EEUU. Si en 1996 la crisis se resolvió con un juego de disuasión, hoy el margen de error es mínimo: un cálculo erróneo podría desencadenar un conflicto que, según el Informe Anual del Congreso de EEUU sobre China (2023), tendría un costo económico global de US$2,5 billones en el primer año.
2024: El año en que Taiwán podría convertirse en el detonante
Las elecciones de enero de 2024 en Taiwán no son solo un proceso democrático: son un referéndum sobre la soberanía. Si el DPP revalida su mayoría —como apuntan las encuestas—, Pekín podría interpretar el resultado como una legitimación de la independencia de facto, algo que Xi Jinping ha jurado evitar a toda costa. En 2020, tras la reelección de Tsai Ing-wen, China respondió con maniobras militares sin precedentes, incluyendo incursiones diarias de aviones de combate en la Zona de Identificación de Defensa Aérea (ADIZ) de Taiwán. Pero esta vez, el arsenal chino incluye misiles DF-17 hipersónicos (capaces de evadir sistemas como el THAAD estadounidense) y drones de ataque enjambre, probados en ejercicios cerca de la isla en abril de 2023.
El riesgo no es solo militar: un bloqueo económico al estrecho —por donde pasa el 50% del comercio global de semiconductores— paralizaría cadenas de suministro críticas. TSMC, el mayor fabricante de chips del mundo (con sede en Taiwán), produce el 90% de los semiconductores avanzados usados en iPhones, coches eléctricos y sistemas de defensa. Si China actúa, EEUU debería decidir entre intervenir militarmente (con el riesgo de una guerra global) o aceptar la “reunificación”, lo que sería un golpe letal a su credibilidad como garante de la seguridad en Asia. En 1996, el mundo respiró aliviado cuando los misiles cayeron al mar. En 2024, el margen para el error estratégico se ha reducido a cero.