Donald Trump firma acuerdo petrolero con Delcy Rodríguez sobre mapa de Venezuela y barriles de crudo

Trump cierra acuerdo petrolero con Venezuela: 50 millones de barriles en juego

Petróleo por reconocimiento: EE.UU. obtendría entre 30 y 50 millones de barriles de crudo venezolano a cambio de legitimar al nuevo gobierno de Delcy Rodríguez.

El expresidente y candidato republicano Donald Trump anunció este martes que el Gobierno provisional de Venezuela, ahora liderado por la hasta ahora vicepresidenta Delcy Rodríguez, entregará a Estados Unidos “entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo sancionado”. El acuerdo, revelado a través de su plataforma Truth Social, marca un giro radical en la política energética estadounidense hacia el país sudamericano, históricamente sometido a embargos por la administración Biden.

Trump detalló que el crudo, de “alta calidad”, “se venderá al precio de mercado”, pero los fondos serán “controlados directamente por mí, como presidente de EE.UU.” para garantizar que beneficien tanto a los pueblos venezolano como estadounidense. “Este dinero no caerá en manos equivocadas”, advirtió, en clara referencia a las acusaciones de corrupción que han perseguido al chavismo durante años. El petróleo se transportará en buques cisternas directamente a puertos estadounidenses, evitando intermediarios.

El mandato incluye una orden exprés al secretario de Energía, Chris Wright, para que “ejecute este plan de inmediato”. Wright, sin embargo, se limitó a responder en X (Twitter) que Trump tiene “toda su atención” en el asunto, sin confirmar plazos ni mecanismos logísticos. La falta de detalles concretos ha generado escepticismo en mercados energéticos, donde analistas recuerdan que Venezuela produjo apenas 700.000 barriles diarios en 2023, su nivel más bajo en décadas.

¿Qué representa este volumen para EE.UU.?

Según datos de Bloomberg, los 50 millones de barriles equivalen a entre 30 y 50 días de la actual producción venezolana, una cifra modesta si se compara con los 13,8 millones de barriles diarios que produce Estados Unidos. Sin embargo, el simbolismo es clave: sería la primera vez desde 2019 que EE.UU. importa petróleo venezolano sin restricciones, cuando la administración Trump (en su primer mandato) impuso sanciones a PDVSA por su apoyo al gobierno de Nicolás Maduro.

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El anuncio llega en un contexto de volatilidad en los precios del crudo, con el Brent cotizando cerca de US$90 por barril en medio de tensiones geopolíticas en Oriente Medio. ¿Podría este acuerdo aliviar la presión inflacionaria en EE.UU. antes de las elecciones de noviembre? Expertos advierten que, aunque el volumen no es masivo, podría enviar una señal de estabilidad a los mercados.

Delcy Rodríguez: De “número dos” a presidenta interina

La designación de Delcy Rodríguez como presidenta encargada de Venezuela —tras la “captura” de Nicolás Maduro el pasado sábado, luego de los ataques a Caracas— ha sido el detonante del acercamiento con Washington. Trump, quien en 2019 reconoció al opositor Juan Guaidó como presidente interino, ahora apuesta por Rodríguez, figura clave del chavismo y ex canciller durante el gobierno de Maduro.

La decisión excluye a María Corina Machado, líder opositora y ganadora de las primarias de 2023 con más del 90% de los votos. Machado, quien ha denunciado fraude en las elecciones presidenciales de julio, no ha sido mencionada en el comunicado de Trump. ¿Significa esto un realineamiento de EE.UU. con el chavismo en función de sus intereses energéticos?

Rodríguez, conocida por su línea dura contra Washington, ahora enfrenta el reto de negociar con la misma administración que sancionó a su gobierno. En 2020, fue incluida en la lista de funcionarios venezolanos sancionados por el Departamento del Tesoro de EE.UU. por su presunto papel en corrupción y represión. Su ascenso al poder, sin embargo, coincide con una crisis económica venezolana que ha reducido la producción petrolera en un 70% desde 2015.

Antecedentes: Petróleo por política

Este no es el primer intento de EE.UU. por acceder al petróleo venezolano a cambio de concesiones políticas. En 2022, la administración Biden flexibilizó parcialmente las sanciones a PDVSA para permitir que la empresa Chevron operara en Venezuela, a cambio de que Maduro reanudara diálogos con la oposición. Sin embargo, el acuerdo colapsó en abril de 2023 cuando el Tribunal Supremo venezolano inhabilitó a Machado para postularse a la presidencia.

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El nuevo acuerdo con Rodríguez reviviría un esquema similar, pero con un actor clave: Trump, quien durante su primer mandato (2017-2021) impuso las sanciones más duras contra el sector energético venezolano. ¿Es esta una maniobra electoral para reducir los precios de la gasolina antes de noviembre, o un cambio estratégico en la política exterior estadounidense?

Mientras tanto, en Caracas, la oposición denuncia que el petróleo venezolano “se está usando como moneda de cambio” para legitimar a un gobierno que, según Machado, “no tiene apoyo popular”. ¿Logrará Rodríguez estabilizar la producción de PDVSA, que en 2024 opera al 25% de su capacidad?

El precedente de 1999: Cuando EE.UU. ya compró petróleo venezolano en medio de una crisis

El acuerdo entre Trump y Delcy Rodríguez evoca un episodio casi idéntico ocurrido en 1999, cuando el entonces presidente Hugo Chávez —recién llegado al poder— negoció con la administración de Bill Clinton la venta de 20 millones de barriles de crudo a cambio de un alivio temporal de tensiones diplomáticas. Aquella operación, cerrada en plena crisis por los bajos precios del petróleo (que ese año cayeron a US$10 por barril), permitió a Venezuela obtener US$1.200 millones en divisas y a EE.UU. asegurar suministro ante el invierno boreal. Sin embargo, el acuerdo colapsó en 2001 cuando Chávez expulsó a la DEA del país y Clinton impuso nuevas restricciones.

La similitud con el contexto actual es llamativa: en 1999, como ahora, Venezuela enfrentaba una caída del 40% en su producción petrolera (de 3,5 a 2,1 millones de barriles diarios) y una inflación del 23,6%, según datos del Banco Central de Venezuela. Además, el crudo vendido entonces provenía de la Faja del Orinoco —el mismo yacimiento de donde se extraería el petróleo del acuerdo Trump-Rodríguez—, cuya explotación hoy está paralizada en un 70% por falta de inversión. La diferencia clave radica en el volumen: los 50 millones de barriles actuales duplican con creces la cifra de 1999, pero representan solo el 0,36% del consumo anual de EE.UU. (que en 2023 fue de 13.800 millones de barriles).

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Otro paralelo inquietante es el destino de los fondos. En 1999, Chávez prometió que el dinero se usaría para programas sociales, pero auditorías posteriores revelaron que al menos US$300 millones terminaron en cuentas offshore vinculadas a funcionarios del Ministerio de Energía, según un informe de Transparencia Internacional de 2003. Este antecedente refuerza el escepticismo sobre la promesa de Trump de que los fondos serán “controlados directamente por mí“, especialmente cuando la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) ya ha documentado 12 casos de desviación de recursos en acuerdos similares con PDVSA entre 2010 y 2020.

Aspecto Acuerdo 1999 (Clinton-Chávez) Acuerdo 2024 (Trump-Rodríguez)
Volumen (barriles) 20 millones 30-50 millones
Precio por barril (USD) 10-12 ~90 (Brent actual)
Producción venezolana (barriles/día) 2,1 millones 700.000
Destino declarado de fondos Programas sociales “Beneficio de ambos pueblos”
Resultado final Fondos desviados (300M USD) Por definir

¿Repetirá la historia el error de 1999?

El acuerdo actual llega cuando la capacidad de refinación de EE.UU. está al 92% (según la EIA), lo que reduce su dependencia de importaciones. Sin embargo, el estratega petrolero de Goldman Sachs, Damien Courvalin, advierte que el verdadero riesgo no es el volumen, sino la signal política: “Si Trump logra estabilizar los precios antes de noviembre, aunque sea simbólicamente, el impacto en las urnas podría ser mayor que el energético”. El precedente de 1999 demostró que estos acuerdos no resuelven crisis estructurales, pero sí pueden servir como moneda de cambio electoral. La pregunta ahora es si Rodríguez —quien en 2019 llamó a Trump “el mayor enemigo de Venezuela“— podrá evitar que los fondos terminen en la misma red de corrupción que hundió a PDVSA.

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