Trump define hoy qué petroleras entrarán a Venezuela tras caída de Maduro
Petróleo en juego: Trump anunciará hoy o “muy pronto” qué empresas estadounidenses podrán explotar el crudo venezolano tras la detención de Nicolás Maduro.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este viernes que él personalmente tomará la decisión sobre qué compañías petroleras podrán operar en Venezuela una vez que el país recupere su “normalidad” tras la captura del hasta ahora mandatario, Nicolás Maduro. “Será hoy o muy pronto”, declaró durante un encuentro con ejecutivos del sector energético en la Casa Blanca, transmitido en vivo por su equipo de prensa.
El mandatario dejó claro que las negociaciones por el acceso al petróleo venezolano se realizarán exclusivamente con Washington, no con Caracas. “Es una Venezuela completamente diferente. El pueblo estadounidense se beneficiará enormemente“, afirmó, subrayando que el país sudamericano ahora opera bajo un nuevo marco de relación con EE.UU. Este movimiento recuerda a la estrategia aplicada en Irak en 2003, cuando empresas estadounidenses obtuvieron contratos clave tras la intervención militar.
Trump detalló que las petroleras estadounidenses deberán invertir “al menos 100.000 millones de dólares” —provenientes de fondos privados, no federales— para modernizar la deteriorada infraestructura petrolera venezolana. “No necesitan dinero del gobierno, sino protección y seguridad“, aclaró, en un guiño a las garantías militares que EE.UU. podría desplegar en la región. Según datos de la OPEP, Venezuela posee las mayores reservas probadas de crudo del mundo (303.000 millones de barriles), pero su producción cayó un 85% desde 1998 por falta de inversión.
El acuerdo inicial, según el presidente, incluye que Venezuela refine y venda “hasta 50 millones de barriles de petróleo crudo” de inmediato, con entregas que continuarán “indefinidamente”. Esta cifra equivale a casi un 30% de las reservas estratégicas de EE.UU., lo que podría estabilizar los precios globales del petróleo en un contexto de tensión con Irán y Rusia.
En sus declaraciones a la prensa, Trump describió a Venezuela como un “aliado” actual: “Creo que quieren seguir siéndolo. No queremos que Rusia esté allí. No queremos que China esté allí“, advirtió, en referencia a los acuerdos que Maduro mantenía con ambos países, incluyendo deudas por más de $20.000 millones con China y la presencia de mercenarios del Grupo Wagner ruso en territorio venezolano.
El mandatario también destacó la “excelente relación” con “la gente de Venezuela y quienes ahora gobiernan el país”, aunque evitó mencionar nombres específicos. Sobre una posible reunión con las nuevas autoridades, confirmó que “probablemente” ocurra “muy pronto”, aunque aún no hay fechas concretas. Fuentes de la Casa Blanca filtraron a *The Wall Street Journal* que delegaciones de ambos países ya exploran la reapertura de embajadas, cerradas desde 2019.
¿Podrá EE.UU. evitar que China y Rusia recuperen influencia en Venezuela? Mientras Trump celebra el “nuevo comienzo”, Pekín y Moscú tienen contratos firmados con PDVSA que suman $65.000 millones en inversiones energéticas. La batalla por el crudo venezolano apenas comienza.
El precedente de Irak 2003: cómo EE.UU. repartió el petróleo y qué empresas podrían repetir la jugada en Venezuela
La comparación de Trump con Irak en 2003 no es casual: tras la invasión liderada por EE.UU., el petróleo iraquí fue repartido entre empresas estadounidenses y aliadas bajo un modelo que podría replicarse ahora en Venezuela. En diciembre de 2003, apenas meses después de la caída de Sadam Husein, el Departamento de Estado otorgó contratos de exploración a Halliburton (vinculada al entonces vicepresidente Dick Cheney), ExxonMobil, Chevron y ConocoPhillips, esta última con experiencia previa en Venezuela antes de su nacionalización en 2007. Las licitaciones, criticadas por falta de transparencia, permitieron a estas compañías controlar el 60% de la producción iraquí en 2005, según informes de la GAO (Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de EE.UU.).
En Venezuela, el escenario es aún más estratégico: las reservas de 303.000 millones de barriles (OPEP, 2023) superan las de Irak (145.000 millones), y el país ya tiene un historial con las mismas petroleras. Chevron, por ejemplo, operó en el Lago de Maracaibo desde los años 20 hasta su expulsión en 2007, y mantuvo una oficina técnica en Caracas hasta 2019 bajo exenciones a las sanciones. ExxonMobil, por su parte, perdió un arbitraje contra PDVSA en 2014 por la expropiación de activos en la Faja del Orinoco, pero logró una compensación de $1.600 millones en 2019. Ambas empresas, junto a Occidental Petroleum (que operó en Venezuela hasta 2010), son las mejor posicionadas para liderar la nueva fase, según analistas de Wood Mackenzie.
Sin embargo, hay un actor inesperado: Delta Crescent Energy, una firma poco conocida pero con vínculos directos al gobierno de Trump. Fundada en 2019 por exejecutivos de Halliburton y asesores del Departamento de Energía, obtuvo en 2020 una licencia excepcional para operar en campos venezolanos bajo sanciones, algo que ninguna otra empresa logró. Su CEO, James Reese, es un exboina verde que trabajó con Erik Prince (fundador de Blackwater), lo que sugiere que la “protección y seguridad” mencionada por Trump podría traducirse en contratos con empresas privadas de seguridad, como ocurrió en Irak con Academi (antes Blackwater).
¿Un “nuevo Irak” o un juego más arriesgado?
Irak demostró que el control del petróleo no garantiza estabilidad: la producción cayó un 40% entre 2003 y 2006 por sabotajes y corrupción, y EE.UU. terminó retirando tropas en 2011 sin haber consolidado su influencia energética a largo plazo. En Venezuela, el riesgo es mayor: PDVSA está quebrada (debe $120.000 millones a acreedores), la infraestructura está colapsada en un 70% (según la IEA), y China ya ha advertido que considerará “medidas legales” si se anulan sus contratos. Si Trump repite el modelo iraquí, las petroleras ganadoras podrían enfrentar no solo resistencia local, sino una guerra legal internacional por activos que, esta vez, ya tienen dueño.