Gráfico en rojo del Dow Jones tras anuncio de aranceles del 15% con Trump al fondo en rueda de prensa

Wall Street ignora a Trump: Dow Jones sube 64 puntos en día de datos clave

Mercado en modo selectivo: Los índices estadounidenses avanzan pese al ruido político, con el Dow Jones sumando 64 puntos en una jornada donde los datos industriales roban protagonismo.

El termómetro de Wall Street: señales mixtas con optimismo dominante

El alza de 64 puntos en el Dow Jones —equivalente a un 0,17%— no es un salto histórico, pero confirma la tendencia alcista que ha llevado al índice a rozar máximos no vistos desde enero de 2022. Lo llamativo no es el avance en sí, sino el contexto: ocurre en plena efervescencia política, con declaraciones que en otro momento habrían sacudido los mercados. El S&P 500 (subida del 0,3%) y el Nasdaq 100 —este último impulsado por un +1,2% de Nvidia— refuerzan una narrativa clara: el capital global sigue apostando por EE.UU., incluso cuando Washington genera más titulares que certidumbre.

Índice Dow Jones Industrial Average

Esta desconexión entre economía financiera y debate político no es nueva. En 2019, durante el primer impeachment a Trump, el S&P 500 subió un 9% en el trimestre siguiente al inicio del proceso. La lección entonces —y ahora— es la misma: los inversores priorizan los fundamentales económicos sobre el ruido mediático, a menos que este último amenace directamente los beneficios corporativos.

La industria estadounidense se resiste a la desaceleración

El verdadero motor de la sesión fue el dato de producción industrial en diciembre: un avance del 0,4% (frente al 0,2%-0,3% esperado), que encadena dos meses en positivo. Lo más relevante es su composición: manufacturas (+0,3%), minería (+0,9%) y utilities (+0,1%) muestran una recuperación amplia, no concentrada en un solo sector. Este comportamiento contrasta con las señales de contracción que dominaron la segunda mitad de 2023, cuando el Índice ISM manufacturero cayó durante cinco meses consecutivos, tocando mínimos de 46,3 puntos en noviembre (cifras bajo 50 indican contracción).

Para la Reserva Federal, este dato es un arma de doble filo. Por un lado, reduce el riesgo de recesión —algo que el mercado celebra—. Pero por otro, complica un recorte agresivo de tipos: si la economía aguanta, la inflación podría mantenerse por encima del 3% más tiempo de lo deseado. Los operadores ya han ajustado sus expectativas: los futuros ahora descuentan solo tres recortes de 25 puntos básicos en 2024, frente a los seis que se barajaban en octubre.

El sector inmobiliario, en la cuerda floja

Todos los ojos están puestos en el Índice NAHB que se publica este viernes. Tras un 2023 desastroso —con tipos hipotecarios superando el 7% y caídas de transacciones del 15% interanual en ciudades como Austin o Phoenix—, el mercado busca señales de que el sector ha tocado suelo. El consenso espera una ligera mejora, pero el verdadero termómetro será el tono de los comentarios de las constructoras. Lennar y PulteGroup, dos de los grandes actores, ya han advertido en sus últimos informes de resultados que las cancelaciones de pedidos se mantienen un 20% por encima de los niveles pre-pandemia.

Ver  Nikkei se desploma: el megapacto EEUU-Taiwán sacude Asia con riesgo geopolítico

Un repunte en el índice NAHB podría ser el espaldarazo definitivo a la teoría del aterrizaje suave. Pero si el dato decepciona, el fantasma de la recesión volverá a planear. El 30% del PIB estadounidense depende del consumo privado, y este, a su vez, está estrechamente ligado al mercado inmobiliario: una caída en la confianza de los constructores podría traducirse en menos empleo, menos gasto en muebles y electrodomésticos, y, en última instancia, en un frenazo al crecimiento.

Tecnología: el tren que no frena (y que preocupa)

El sector tecnológico vuelve a liderar las ganancias, con Micron Technology disparada un 6,5% y Nvidia avanzando un 1,2%. Este movimiento no es aislado: en lo que va de año, el PHLX Semiconductor Index (que agrupa a los principales fabricantes de chips) acumula una revalorización del 12%, casi el doble que el S&P 500. La pregunta que pocos se atreven a hacer es: ¿Estamos ante una burbuja 2.0?

Los números justifican —por ahora— el optimismo. Nvidia, por ejemplo, cerró su último ejercicio fiscal con un crecimiento de ingresos del 126% interanual, impulsado por la demanda de chips para IA. Pero el riesgo de concentración es real: el 28% de las ganancias del S&P 500 en 2023 vinieron de solo 5 empresas (Apple, Microsoft, Nvidia, Amazon y Meta). Si este grupo corrigiera un 10%, el índice completo retrocedería unos 300 puntos, borrando meses de avances.

Groenlandia: el farol de Trump que nadie toma en serio (por ahora)

Las declaraciones del enviado especial de EE.UU. para Groenlandia, Jeff Landry, sobre un posible acuerdo para la isla —con el respaldo de Donald Trump— han generado titulares, pero cero impacto en los mercados. No es la primera vez que Trump menciona Groenlandia: en agosto de 2019, su interés por comprar el territorio desató una crisis diplomática con Dinamarca, que terminó con la cancelación de una visita de Estado. Entonces, el S&P 500 cayó un 1,4% en dos días… para recuperarse completamente en una semana.

El mercado descuenta que, otra vez, se trata de ruido sin consecuencias. Pero hay un detalle que debería preocupar: Groenlandia es clave en la estrategia de defensa del Ártico, donde EE.UU., Rusia y China libran una guerra silenciosa por influencia. Cualquier movimiento real en este frente podría tensar las relaciones con la OTAN, algo que sí afectaría a sectores como defensa (Lockheed Martin, Northrop Grumman) o energía (Exxon, Chevron), muy expuestos a la geopolítica.

Divisas: el dólar pierde fuel mientras el euro gana terreno

El euro se aprecia un 0,15% frente al dólar, cotizando en 1,1620, su nivel más alto desde febrero de 2023. Este movimiento refleja una tendencia clara: el mercado anticipa que la Reserva Federal recortará tipos antes que el Banco Central Europeo (BCE), lo que reduce el atractivo del dólar. Para las economías emergentes, esto es una bendición: países como Argentina o Turquía, con deudas en dólares, verán aliviada su carga financiera.

Ver  Wall Street en vilo: IA y Fed marcan el ritmo; Dow Jones resiste con bancos al alza

Pero hay un efecto colateral. Un dólar débil encarece las importaciones estadounidenses, lo que podría reavivar presiones inflacionistas justamente cuando la Fed intenta domarlas. En 2022, la última vez que el euro superó 1,18 dólares, la inflación en EE.UU. repuntó un 0,5% en dos meses. ¿Podría repetirse el patrón?

La Fed en la encrucijada: crecimiento vs. inflación

Con una economía que crece al 2% anual y una inflación que se resiste a bajar del 3,2%, la Reserva Federal enfrenta su mayor dilema en una década. Recortar tipos demasiado pronto podría reavivar los precios, como ocurrió en 2021, cuando la Fed mantuvo una política ultra-laxa pese a señales claras de sobrecalentamiento. Pero mantenerlos altos por mucho tiempo ahoga a las pymes: según la última encuesta de la NFIB, el 37% de las pequeñas empresas citan el coste del financiamiento como su principal problema, la cifra más alta desde 2008.

El escenario ideal para Wall Street es un aterrizaje suave: crecimiento moderado e inflación controlada. Pero los márgenes de error son mínimos. Si los próximos datos de precios (el PCE de enero, que se publica el 29 de febrero) muestran un repunte, el Nasdaq podría corregir un 10% en cuestión de días, como ocurrió en marzo de 2023 tras un informe de empleo más fuerte de lo esperado.

¿Están los inversores subestimando el riesgo de que la Fed se vea obligada a mantener los tipos altos hasta 2025? La historia sugiere que sí: en 1994, cuando la Fed sorprendió al mercado con una subida de tipos no descontada, el S&P 500 cayó un 9% en tres meses. Hoy, con valoraciones en máximos históricos, el castigo podría ser aún mayor.

El precedente de 2016: cuando Wall Street apostó contra Trump… y perdió

La indiferencia actual del mercado ante las declaraciones de Donald Trump no es casualidad, sino el resultado de una lección aprendida a golpe de pérdidas. En noviembre de 2016, tras su victoria electoral, el Dow Jones futuros llegó a caer 800 puntos en la sesión nocturna, anticipando un colapso bursátil. Sin embargo, al cierre de esa misma jornada, el índice no solo recuperó las pérdidas, sino que encadenó un rally del 9% en dos meses, impulsado por expectativas de recortes fiscales y desregulación. Los fondos que apostaron en corto contra sectores como banca (Goldman Sachs subió un 30% en 2017) o energía (Exxon Mobil, +15%) terminaron el año con pérdidas récord.

Ver  Dow Jones en alerta: 3 riesgos que podrían frenar el rally esta semana

El patrón se repitió en 2020, cuando el primer impeachment a Trump coincidió con un S&P 500 en máximos históricos. Mientras los medios debatían la crisis institucional, los inversores celebraban los beneficios récord de Apple (+56.000 millones de dólares en 2019) y el repunte del sector industrial, que creció un 2,8% ese año pese al ruido político. La clave está en los fundamentales macro: en ambos casos, el PMI manufacturero se mantuvo por encima de 50 puntos (indicando expansión), y el desempleo rozó mínimos del 3,5%. Hoy, con un PMI en 47,9 puntos (diciembre 2023) y un paro del 3,7%, el mercado prioriza estos datos sobre los titulares.

Pero hay un matiz que pocos analizan: en 2018, cuando Trump lanzó su guerra comercial contra China, el Dow Jones corrigió un 12% en tres meses (de 26.600 a 23.300 puntos). La diferencia con hoy es que, entonces, la Reserva Federal estaba subiendo tipos (llegaron al 2,5% en diciembre de 2018), mientras que ahora el escenario base es de recortes. Si la Fed cambiara de rumbo —algo que el presidente de la Fed de Minneapolis, Neel Kashkari, ya ha insinuado—, la reacción del mercado podría ser tan brusca como en febrero de 2018, cuando un informe de salarios más alto de lo esperado provocó una caída del 4% en el S&P 500 en una sola sesión.

  • 2016: Caída inicial del 800 puntos en futuros del Dow → Rally del 9% en dos meses. Sector financiero lideró ganancias.
  • 2018: Guerra comercial + subida de tipos → Corrección del 12% en el Dow. Apple perdió 300.000 millones en valoración en tres meses.
  • 2020: Impeachment + pandemia → S&P 500 sube un 16% en el año gracias a estímulos fiscales y liquidez de la Fed.

¿Y si esta vez es diferente?

El mercado asume que Trump, de volver a la Casa Blanca, repetirá su receta de 2017-2019: recortes de impuestos, flexibilización regulatoria y presión a la Fed para bajar tipos. Pero hay un riesgo no descontado: si su agenda incluye aranceles del 60% a China (como propuso en su último mitin) o un conflicto comercial con la UE, el impacto en cadenas de suministro podría ser inmediato. En 2019, los aranceles del 25% a productos chinos le costaron a Caterpillar una caída del 20% en sus beneficios en Asia, y a Walmart, un aumento de 1.000 millones en costes logísticos. Hoy, con márgenes corporativos más ajustados y una deuda global récord (307 billones de dólares, según el IIF), el mercado podría no tener el mismo colchón.

Referencia de contenido: aquí

Categorías