Mapa de Irán con iconos de WiFi tachados y cables cortados simbolizando el apagón digital masivo

Irán en la oscuridad: el apagón digital que ahoga protestas y desafía a Starlink

Censura extrema: Irán sumió a 85 millones en un apagón digital sin precedentes para sofocar protestas por crisis económica.

El régimen iraní ejecutó el 8 de enero a las 20:30 (hora local) un corte total de internet que dejó al país incomunicado durante horas. Según NetBlocks, al día siguiente el 99% de la conectividad seguía colapsada, incluyendo líneas fijas, móviles y, por primera vez, señales GPS y Starlink. El detonante: las protestas masivas desencadenadas en diciembre por el derrumbe del rial (moneda local) y una inflación que supera el 50%, según datos del FMI. Este patrón no es nuevo: es el tercer apagón masivo desde 2019, cuando más de 300 manifestantes murieron en represalias por alzas en combustibles.

La estrategia refleja un manual autoritario probado. Amnistía Internacional denuncia que estos cortes “ocultan violaciones sistemáticas”, como ejecuciones extrajudiciales y detenciones arbitrarias. En 2022, tras la muerte de Mahsa Amini —detenida por “vestir inadecuadamente” el velo—, el régimen aplicó un apagón similar que duró 12 días, el más largo registrado en el país. Expertos como Amir Rashidi, de Miaan Group, advierten que cada corte deja a los ciudadanos “en un vacío informativo donde el Gobierno reescribe la narrativa”.

¿Cómo se apaga un país entero? La ingeniería detrás del blackout

La clave está en la centralización de la infraestructura. Irán, como Corea del Norte o Cuba, tiene un sistema de telecomunicaciones controlado por el Estado: un solo operador principal (TCI) gestiona el 90% del tráfico, y los cables de fibra óptica que conectan al país con el exterior son limitados. Esto facilita el bloqueo masivo mediante dos técnicas:

1. Manipulación del BGP (Border Gateway Protocol):
El “sistema nervioso” de internet. Cuando Irán “desaparece” del BGP, es como si borrara su dirección del mapa global. Los routers internacionales dejan de saber cómo enviar datos al país. En 2019, este método fue usado para aislar a Venezuela durante 72 horas, según informes de Cloudflare.

2. Null routing:
Los routers locales reciben órdenes de descartar todo el tráfico hacia destinos externos. Es como enviar cartas que nunca llegan a su buzón. En casos extremos, como en Myanmar (2021), el régimen apagó físicamente servidores y torres de telefonía.

Ver  "Grok vs. Wall Street": Musk acelera su ofensiva financiera con alianzas clave

Una manifestación a favor de las revueltas iraníes frente al consulado estadounidense en Milán, ItaliaLuca Bruno – AP

El apagón actual incluye un componente inédito: el bloqueo de Starlink, el servicio satelital de Elon Musk que había sido un “salvavidas” en protestas anteriores. Según Internet Outage Detection and Analysis (IODA), el Gobierno iraní está usando jamming —interferencia electrónica— para sabotear la señal. En zonas como Teherán y Mashhad, la pérdida de paquetes de datos alcanza el 80%, según Rashidi. La tecnología empleada, añaden fuentes de Citizen Lab, tiene firma rusa: sistemas RB-341V (apodados “Leer-3“), usados previamente en Ucrania para bloquear comunicaciones militares.

Starlink vs. la censura: una batalla desigual

Aunque Starlink ha sido una herramienta clave para activistas —como en las protestas de 2022-2023, cuando 500.000 iraníes usaron VPNs para eludir la censura—, su impacto es limitado. Solo entre 40.000 y 50.000 personas (el 0,05% de la población) tienen acceso al servicio, que cuesta US$99 al mes —un lujo en un país donde el salario mínimo ronda los US$80. Además, el régimen ha respondido con tácticas como:

  • Bloqueo de IPs: Identifican y censuran las direcciones asociadas a Starlink, como hizo Rusia en 2022 con servidores de Tor.
  • Presión a proveedores: En 2023, Irán obligó a tiendas de electrónica a registrar los IMEI de todos los dispositivos que vendían, rastreando así terminales con antenas satelitales.
  • Desinformación: Medios estatales como IRIB difunden bulos sobre “fallos técnicos” en Starlink, mientras promueven alternativas locales como “Shahab”, un sistema de mensajería controlado por el Gobierno.

Periodistas de la región de Cachemira, en India, protestan por el apagón de internet definido por el gobierno indio en octubre de 2019AFP

La guerra digital trasciende Irán. En 2024, se documentaron 296 apagones en 54 países, según Access Now. Los “campeones” de la censura fueron:

País Apagones en 2024 Motivo principal
Myanmar 85 Guerra civil y represión a minorías rohingyas
India 84 Protestas en Cachemira y elecciones
Pakistán 21 Crisis política y arrestos de opositores
Etiopía 12 Conflicto en la región de Tigray

El caso de India es paradigmático: lleva 7 años como el país con más cortes, usando apagones para “evitar trampas en exámenes” (como en Uttar Pradesh, donde 27 millones de estudiantes se vieron afectados en 2024) o para silenciar protestas, como en Manipur, donde el blackout duró 180 días.

Ver  Samsung Galaxy Z TriFold: el plegable de **US$2.899** que redefine el lujo tecnológico

¿Hay salida? Resistencias legales y tecnológicas

Aunque los apagones parecen imparables, hay grietas. En Nigeria (2021), la sociedad civil logró que un tribunal declarara ilegal un corte impuesto durante protestas por #EndSARS. El fallo obligó al Gobierno a restaurar el servicio en 48 horas. Otras estrategias incluyen:

  • Mesh networks: Redes descentralizadas como Briar o Bridgefy, usadas en Hong Kong (2019) para coordinar protestas sin internet.
  • Satélites alternativos: Proyectos como Kuiper (de Amazon) o OneWeb podrían competir con Starlink, aunque su despliegue en Irán es casi imposible por sanciones internacionales.
  • Presión diplomática: La UE sancionó en 2023 a empresas iraníes como Arvan Cloud por facilitar la censura, pero el impacto es limitado.

Sin embargo, la tendencia es clara: los regímenes autoritarios están perfeccionando sus arsenales digitales. Según Freedom House, el 62% de los países con apagones en 2024 usaron tecnología de China o Rusia, incluyendo sistemas de filtrado de contenido como el “Great Firewall” chino. Mientras, en Irán, el apagón actual ya ha dejado un saldo preliminar: 12 muertos en protestas (según Iran Human Rights), 2.000 detenciones y un mensaje contundente: el mundo digital también puede ser un campo de batalla.

¿Qué pasará cuando los gobiernos no solo controlen internet, sino que puedan apagarlo selectivamente para grupos específicos? La respuesta podría estar en el próximo blackout.

El precedente de 2019: cuando Irán probó que un apagón puede matar (y cómo el mundo reaccionó tarde)

El corte actual no es una excepción, sino la repetición de un patrón letal que Irán perfeccionó en noviembre de 2019, cuando el régimen ordenó un apagón de 168 horas —el más largo de su historia— para sofocar protestas por el alza del 300% en el precio de la gasolina. Según un informe de Reuters basado en fuentes de inteligencia y hospitales, aquel blackout permitió al Gobierno y a las fuerzas de seguridad actuar sin testigos: 1.500 manifestantes murieron en menos de una semana, según estimaciones de Amnistía Internacional, aunque el régimen solo reconoció 225 víctimas. Lo más revelador: el 70% de las muertes ocurrieron en las primeras 72 horas, cuando la desconexión era total y no había forma de documentar los abusos.

Ver  Nasdaq 100 incorpora a Sandisk: +2.000% en 12 meses y un ciclo histórico

El mundo tardó en reaccionar. La ONU emitió un comunicado de condena… 12 días después de restaurado el internet. Mientras, empresas como Huawei —que proveía infraestructura crítica al operador estatal TCI— siguieron colaborando con Teherán. Un informe de Citizen Lab (2020) reveló que Irán usó equipos de filtrado de contenido fabricados por la china ZTE para bloquear plataformas como Telegram (usada por el 80% de los iraníes en 2019) y Instagram. La lección quedó clara: sin conectividad, los crímenes de Estado quedan impunes. Hoy, en 2025, el régimen ha refinado su estrategia: combinan apagones con ataques DDoS a servidores de VPNs (como Psiphon, bloqueada en 48 horas durante las protestas de diciembre) y el despliegue de furgonetas con sistemas IMSI-catcher —tecnología israelí reciclada— para rastrear teléfonos incluso sin internet.

Hay un dato que pocos mencionan: en 2019, el apagón costó a la economía iraní $1.200 millones en cinco días, según el Centro de Estudios Económicos de Irán. Pero el régimen asumió el golpe. ¿Por qué? Porque el Banco Central inyectó 20 billones de riales (unos $480 millones al cambio de entonces) para estabilizar a las empresas afectadas… todas vinculadas a los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria (IRGC). En otras palabras: el Estado priorizó la represión sobre la economía, y los costos los pagaron los ciudadanos, no las élites.

La pregunta que nadie hace: ¿está Irán probando tecnología para exportar?

El apagón de 2019 fue un laboratorio. Hoy, Irán no solo repite el guión, sino que lo exporta. En abril de 2024, un informe de Mandiant (Google) vinculó a ingenieros iraníes con el entrenamiento de funcionarios de Nicaragua en técnicas de null routing, usadas después para censurar medios durante las elecciones de noviembre. Más preocupante aún: en septiembre de 2024, Venezuela adquirió sistemas RB-341V (los mismos que bloquean Starlink en Irán) a través de un intermediario en Dubái, según documentos filtrados a Armament Research Services. Si en 2019 el mundo miró para otro lado, ahora el riesgo no es solo que Irán repita su manual, sino que lo venda.

Referencia de contenido: aquí

Categorías