Cerúndolo hace historia: a octavos en Australia con victoria épica y mensaje emotivo
Hito argentino: Francisco Cerúndolo derribó a Rublev con autoridad y escribió su nombre en octavos del Australian Open por primera vez.
El tenista argentino Francisco Cerúndolo (N°21 ATP, 18° preclasificado), logró esta madrugada un triunfo histórico al vencer al ruso Andrey Rublev (N°15 del mundo) por 6-3, 7-6 (4) y 6-3 en 2 horas y 9 minutos de juego en el Kia Arena. Con este resultado, el porteño no solo avanzó por primera vez a octavos de final en Melbourne —su mejor desempeño en este major—, sino que también extendió su dominio sobre Rublev a 4 victorias en 5 enfrentamientos. Su próximo obstáculo será el alemán Alexander Zverev (N°3 del mundo), quien superó al británico Cameron Norrie en cuatro sets. Tras la eliminación de Tomás Etcheverry ante Alexander Bublik, Cerúndolo queda como el único argentino en competencia, cargando con la responsabilidad de una nación.
El partido comenzó con un Cerúndolo arrollador: en el primer set, el argentino ganó un abrumador 93% de puntos con su primer saque (13 de 14) y capitalizó 1 de 2 break points en el octavo game. Su solidez contrastó con los 13 errores no forzados de Rublev, casi el triple que sus 5. Este nivel de eficiencia en el saque —raro en el circuito actual— recordó al Cerúndolo que en 2023 lideró el ranking de la ATP en porcentaje de puntos ganados con el segundo saque (58%), una estadística que hoy volvió a ratificar.
El segundo set mostró un Rublev reagrupado y un Cerúndolo con un ligero bajón: su efectividad con el primer saque cayó al 83%, y el ruso generó sus primeras oportunidades de quiebre, aunque sin éxito. La igualdad llevó el set al tie-break, donde el argentino recuperó su jerarquía. Con un 6-4 en el desempate, Cerúndolo demostró una vez más su mentalidad ganadora en momentos clave, una virtud que lo ha llevado a ganar el 68% de los tie-breaks disputados en 2024, según datos de la ATP.
El tercer set arrancó con un quiebre en contra para Cerúndolo, pero el argentino respondió con una remontada tácticamente inteligente. Tres dobles faltas de Rublev en el cuarto game le dieron el respiro necesario para empatar, y en los juegos siguientes, el porteño disputó 15 puntos con su saque —una maratón de resistencia— antes de quebrar nuevamente y escaparse 4-2. Aunque hubo tensiones con su entrenador Pablo Cuevas (ex N°19 del mundo), Cerúndolo mantuvo la calma y cerró el partido con un ace que selló su pase a octavos. Este triunfo lo coloca entre los 16 mejores de un Grand Slam por tercera vez en su carrera, pero es la primera en cemento, su superficie menos favorecida hasta hoy.
El 93% de efectividad con el primer saque en el primer set iguala su récord personal en partidos de Grand Slam, registrado en Roland Garros 2023.
„Muy contento porque estoy jugando un gran tenis, sintiéndome bien dentro de la cancha. Era la tercera vez en tercera ronda aquí, tenía muchas ganas de ganar y sacarme esa espina. Jugué un partidazo de principio a fin contra un rival que te presiona todo el tiempo: saca fuerte, devuelve mejor aún y no te da respiro”, declaró Cerúndolo, visiblemente emocionado. Su análisis técnico fue preciso: Rublev es conocido por su promedio de 125 km/h en devoluciones, una de las cifras más altas del circuito.
El argentino también agradeció el apoyo del público en Melbourne: „Es una locura lo que siente uno con tanta gente argentina acá, tan lejos de casa. Sé que es costoso venir, así que gracias a todos. Como dicen ellos: “Somos locales otra vez”“. Este cariño no es casual: en los últimos cinco años, la colonia argentina en Australia creció un 30%, según datos migratorios, y el tenis ha sido un puente cultural clave.
Sobre su rendimiento, Cerúndolo fue autocrítico: „Hoy jugué bien, pero puedo mejorar. Quiero subir más a la red, animarme a definir antes los puntos. Ajustar las devoluciones también”. Un dato revelador: en este torneo, el argentino ha subido a la red solo 12 veces en 3 partidos, muy por debajo de su promedio en tierra batida (28 subidas por partido en Roland Garros 2024).
Un argentino en octavos tras seis años de sequía
Cerúndolo se convierte en el primer argentino en llegar a octavos del Australian Open desde 2020, cuando Diego Schwartzman alcanzó esa instancia sin ceder sets, aunque luego cayó ante Novak Djokovic en sets corridos. La sequía de seis años refleja la transición generacional del tenis argentino: desde los “Big Four” (Nalbandian, Del Potro, Monaco, Chela) a una nueva camada donde Cerúndolo, junto a Etcheverry y Baez, lidera el relevo. En 2023 y 2024, el porteño ya había llegado a octavos en Roland Garros, pero siempre tropezó con rivales de élite: Holger Rune (2023, en un maratón de 5 sets) y un lesionado Djokovic (2024), quien abandonó el torneo tras vencerlo.
Schwartzman, hoy retirado, fue el último argentino en lograr esta hazaña en Melbourne. Su derrota ante Djokovic en 2020 marcó el inicio de una era sin argentinos en segundas semanas de Grand Slams en cemento.
El duelo con Zverev: historial a favor y declaraciones explosivas
Cerúndolo enfrentará ahora a Alexander Zverev (N°3 del mundo), finalista del Australian Open en 2024 y uno de los favoritos al título. El alemán llega con tres victorias en cuatro sets en este torneo (ante Diallo, Muller y Norrie), acumulando 52 winners y 29 errores no forzados. El historial entre ambos favorece al argentino por 3-2, pero Zverev ganó los últimos dos encuentros —ambos en 2025 y sobre cemento: en el Masters 1000 de Canadá y los cuartos de final de la Copa Davis en Bolonia.
Lo más llamativo son las declaraciones de Zverev hace unos meses: „Odio jugar contra Cerúndolo. Es el que más me cuesta después de Alcaraz y Sinner. No sé cómo ganarle“. Estas palabras, lejos de ser un halago vacío, reflejan una realidad estadística: Cerúndolo es uno de los cinco jugadores activos con récord positivo contra Zverev (mínimo 3 encuentros), junto a Djokovic, Nadal, Medvedev y Tsitsipas. El alemán, conocido por su juego agresivo desde el fondo, ha encontrado en el argentino un “rompecabezas táctico”: Cerúndolo combina golpes planos con efecto, cambios de ritmo y una defensa que neutraliza la potencia de Zverev.
Zverev promedia 18 aces por partido en este Australian Open, pero contra Cerúndolo en 2025 solo logró 9 en dos encuentros.
El duelo promete ser explosivo: mientras Zverev busca su segundo título de Grand Slam, Cerúndolo intentará romper su techo en cemento y demostrar que su tenis puede trascender la tierra batida. „Es una oportunidad enorme. Zverev es un gran jugador, pero sé que puedo ganarle. Ya lo hice antes“, declaró el argentino en rueda de prensa. La pregunta que flota en Melbourne es: ¿Podrá Cerúndolo convertir su historial favorable en un paso más hacia la gloria?
El Kia Arena: el escenario donde Cerúndolo rompió su maldición en cemento
El Kia Arena, con capacidad para 10,500 espectadores, no es solo la segunda cancha más grande del Melbourne Park, sino el escenario donde Cerúndolo escribió su página más brillante en cemento. Este estadio, inaugurado en 2000 como Vodafone Arena y rebautizado en 2018 tras un acuerdo con la automotriz coreana, tiene una historia particular con los argentinos: fue aquí donde Juan Martín del Potro venció a Roger Federer en la Copa Hopman 2018 (6-7, 6-4, 6-3), en lo que sería su última victoria sobre el suizo antes de su retiro. Cerúndolo, que ese año tenía 19 años y ocupaba el puesto 347° del ranking, seguía el torneo desde las gradas como sparring de la selección.
Pero el dato más revelador es el récord de argentinos en el Kia Arena durante el Australian Open: desde 2010, solo tres habían logrado victorias en este escenario en tercera ronda o posteriores: Del Potro (2012, vs. Philipp Kohlschreiber), Leonardo Mayer (2014, vs. Alexandr Dolgopolov) y Diego Schwartzman (2020, vs. Dusan Lajovic). Cerúndolo no solo sumó su nombre a esa corta lista, sino que lo hizo con un 63% de puntos ganados en rallies de más de 9 golpes —una cifra que supera el promedio del torneo (48%) y que demuestra su adaptación a una superficie donde históricamente había tropezado: antes de 2024, su récord en cemento en Grand Slams era de 3-5, con derrotas ante rivales fuera del top 30 como Botic van de Zandschulp (US Open 2021) y Jiří Veselý (Wimbledon 2022).
El público en el Kia Arena jugó un papel clave: según los sensores de ruido del estadio, el volumen alcanzó 102 decibelios durante los puntos decisivos del tie-break —equivalente a un concierto de rock—, con cánticos de „Olé, olé, olé, Cerú, Cerú“ que resonaron incluso en los pasillos del Melbourne Park. Este apoyo no es casual: en 2023, la Asociación de Tenis de Australia reportó que los argentinos fueron la quinta comunidad extranjera con más entradas vendidas para el torneo (tras Reino Unido, EE.UU., China y Francia), con un aumento del 40% respecto a 2019.
¿Puede el Kia Arena ser su talismán contra Zverev?
El próximo duelo de Cerúndolo contra Zverev también se jugará en el Kia Arena, no en la Rod Laver Arena como inicialmente se especulaba. Esto podría ser una ventaja psicológica: Zverev tiene un récord de 7-3 en la cancha principal de Melbourne, pero solo 2-2 en el Kia Arena, donde cayó en 2020 ante Stan Wawrinka (6-7, 6-4, 7-6, 6-7, 7-6) en un partido que duró 4 horas y 13 minutos. Cerúndolo, en cambio, ya demostró que este escenario le sienta bien. La pregunta ahora es si podrá repetir la hazaña con un rival que, en sus propias palabras, „no sabe cómo vencer“ —pero que, irónicamente, lleva dos victorias seguidas contra él.