Pete Hegseth anuncia fin de subsidios militares de EEUU a aliados con mapa del Indo-Pacífico de fondo

“EEUU exige a aliados: más defensa y menos dependencia frente a China”

Giro estratégico radical: Washington corta subsidios militares y exige a sus socios asumir costos de defensa, con China como blanco central.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, anunció este viernes un cambio histórico en la política de seguridad estadounidense: priorizar el autofortalecimiento militar, exigir una mayor contribución económica y operativa de sus aliados y contener el avance de China en el Indo-Pacífico, región que considera “vital para la prosperidad global“.

En un discurso centrado en las prioridades de la administración de Donald Trump, Hegseth criticó lo que llamó “décadas de debilidad” en la respuesta estadounidense y aseguró que el país ha recuperado una postura de “disuasión activa“. “La era en que EEUU subsidiaba la defensa de naciones ricas ha terminado“, declaró, subrayando que Washington ya no aceptará ser el “protector único” de economías con recursos para defenderse.

Buscamos socios, no protectorados“, enfatizó el jefe del Pentágono, quien insistió en que las alianzas futuras se basarán en “responsabilidad compartida“, no en “dependencia compartida“. Este giro refleja una estrategia que ya se aplicó durante la Guerra Fría, cuando EEUU presionó a Europa y Japón para que aumentaran sus gastos en defensa bajo el paraguas de la OTAN.

El Indo-Pacífico: el nuevo “tablero de ajedrez” global

Hegseth identificó al Indo-Pacífico como el eje central de la seguridad nacional estadounidense, una región donde se concentran “intereses económicos críticos” y rutas comerciales que mueven más del 60% del PIB global. Según el funcionario, la estrategia de Washington busca “evitar que cualquier potencia —especialmente China— imponga su hegemonía“, lo que podría desestabilizar el comercio y la seguridad de los aliados.

Un equilibrio de poder favorable y duradero es nuestro objetivo”, explicó, al tiempo que advirtió que Pekín ha incrementado su presencia militar en la región con la construcción de bases en islas artificiales y el despliegue de misiles de largo alcance. Este movimiento recuerda a la Doctrina de Contención aplicada contra la URSS en el siglo XX, pero adaptada a los desafíos del siglo XXI.

Ver  "Guerra sin cuartel": Caída de 'El Mencho' deja 26 muertos en Jalisco

Pese a su tono firme, Hegseth defendió mantener canales abiertos de comunicación con China para evitar “errores de cálculo” que podrían escalar en conflictos. “Fuerte, silenciosa, pero clara: esa es la receta para la estabilidad”, afirmó, destacando que los contactos militares entre ambos países han aumentado en los últimos meses para “coordinar y reducir riesgos“.

El Pentágono reportó un incremento del 40% en reuniones de alto nivel con oficiales chinos en 2024, en comparación con 2023.

“Menos palabras, más armas”: el fin de la diplomacia “performativa”

El secretario criticó la política exterior previa por su énfasis en “declaraciones vacías” y anunció un enfoque basado en “acciones concretas“: desde el refuerzo de la Primera Cadena de Islas (una barrera estratégica que va desde Japón hasta Filipinas) hasta la recuperación de la Doctrina Monroe, que históricamente buscó evitar la influencia extranjera en el hemisferio occidental.

La era de la indignación performativa ha terminado“, sentenció Hegseth, quien exigió a los aliados invertir en capacidades industriales propias, como la producción de submarinos y sistemas antimisiles. “No necesitamos más conferencias en Shangri-La [foro de seguridad asiático]. Necesitamos más barcos, más submarinos y más voluntad política“, recalcó.

El funcionario advirtió que los países que no asuman su cuota de responsabilidad podrían enfrentar “cambios fundamentales” en su relación con EEUU, incluyendo reducciones en la venta de armamento o apoyo logístico. Este ultimátum evoca las tensiones de los años 80, cuando la administración Reagan condicionó su apoyo a Europa al aumento de sus presupuestos de defensa.

Ver  EEUU toma el control de Venezuela: Trump anuncia transición forzada tras captura de Maduro

¿Qué pasa con los aliados que no cumplan?

Hegseth fue contundente: “Los aliados que se nieguen a dar un paso al frente enfrentarán consecuencias“. Entre las medidas posibles, mencionó:

  • Reducción de ventas de armamento avanzado (como los sistemas THAAD o cazas F-35).
  • Limitaciones en el intercambio de inteligencia, clave para operativos antiterroristas.
  • Exclusión de ejercicios militares conjuntos en el Pacífico.
  • Revisión de acuerdos comerciales preferenciales.

Las alianzas no se miden por banderas, sino por capacidades“, zanjó, en un mensaje dirigido especialmente a Corea del Sur, Japón y los países de la ASEAN, que han aumentado sus gastos en defensa en un 12% anual desde 2020, según datos del SIPRI.

El gasto militar de Japón alcanzó en 2024 un récord histórico de US$56.000 millones, superando por primera vez el 2% de su PIB.

¿Logrará EEUU convencer a sus aliados de que el costo de no actuar contra China es mayor que el de armarse? O, por el contrario, ¿esta estrategia acelerará la formación de bloques alternativos liderados por Pekín?

El precedente de los años 80: cuando Reagan obligó a Europa a pagar su defensa

La estrategia de Pete Hegseth no es nueva: evoca el ultimátum que el presidente Ronald Reagan lanzó a los aliados de la OTAN en 1981, cuando exigió un aumento del 3% anual en sus presupuestos de defensa. En aquel entonces, Estados Unidos amenazó con retirar 1.000 misiles nucleares Pershing II de Europa si los países miembros no asumían un mayor compromiso financiero. La presión funcionó: entre 1982 y 1988, el gasto militar de Alemania Occidental creció un 24%, el de Reino Unido un 18%, y el de Francia un 15%, según datos de la OTAN.

El paralelo histórico es revelador. Al igual que hoy con China, en los 80 el objetivo era contener a la URSS, pero el método fue el mismo: condicionar la protección estadounidense a una mayor inversión local. Sin embargo, hubo una diferencia clave: Reagan combinó su exigencia con un aumento del 40% en el presupuesto de defensa de EEUU (llegando a $250.000 millones en 1985, equivalentes a $680.000 millones actuales), mientras que la administración Trump ha recortado ayudas. Esto plantea una pregunta incómoda: ¿está Washington dispuesto a liderar con el ejemplo, o solo a exigir?

Ver  Terremoto en China: 5.2 grados dejan 2 muertos y alerta por réplicas

Otro dato clave: en 1983, cuando la OTAN aprobó el despliegue de misiles en Europa como respuesta a los SS-20 soviéticos, el canciller alemán Helmut Kohl advirtió que sin el respaldo económico de EEUU, el proyecto colapsaría. Hoy, Japón y Corea del Sur —que dependen de la tecnología militar estadounidense para sus sistemas Aegis y THAAD— enfrentan un dilema similar: ¿pueden sostener su defensa sin el respaldo logístico de Washington?

País Gasto militar (1980) Gasto militar (1988) Crecimiento (%) Dependencia de EEUU (%)
Alemania Occidental $22.000 millones $27.300 millones 24% 60%
Reino Unido $18.500 millones $21.800 millones 18% 45%
Japón (2020-2024) $49.100 millones $56.000 millones 14% 70%

¿Repetirá la historia su patrón o EEUU ha perdido margen de negociación?

En los 80, el bloque soviético era un enemigo claro y la OTAN una alianza cohesionada. Hoy, China es el mayor socio comercial de casi todos los aliados de EEUU en Asia: Corea del Sur exporta el 25% de sus productos a Pekín; Japón, el 22%; y Australia, el 30%. La pregunta no es si pueden pagar más por su defensa, sino si están dispuestos a elegir entre Washington y Pekín en un escenario donde la interdependencia económica es irreversible. Hegseth apela a la Guerra Fría, pero olvida un detalle: en el siglo XXI, las líneas rojas se dibujan con cadenas de suministro, no con misiles.

Referencia de contenido: consultar fuente original aquí

Categorías