SpaceX debuta en Nasdaq: la OPI récord que divide a Wall Street
Hito histórico: SpaceX debuta hoy en Nasdaq tras una OPI récord de US$75.000 millones, la mayor de la historia, valorando la compañía en US$1,77 billones.
Pero el debate en Wall Street va más allá de los números: ¿cuánto pagar por negocios en desarrollo que impulsan su valoración? La euforia choca con las dudas sobre su futuro.
La compañía llega con ingresos de US$18.674 millones en 2025, 10 millones de suscriptores de Starlink y liderazgo en lanzamientos espaciales. Pero también con pérdidas netas de US$4.937 millones, mientras acelera inversiones en IA e infraestructura computacional.
Esta dualidad explica por qué las valoraciones varían tanto. Aswath Damodaran calcula un valor patrimonial de US$1,3 billones. Bloomberg Intelligence estima entre US$864.000 millones y US$2,25 billones. Morningstar fija un valor razonable de US$63 por acción, frente a un precio de salida de US$135.
La clave no está en el negocio actual, sino en lo que SpaceX podría construir en la próxima década.
“Con SpaceX como posible mayor OPV de la historia, y OpenAI y Anthropic cerca, este verano podría ser uno de los más notables para las salidas a bolsa”, advierte Sonu Varghese, estratega de Carson Group. “El mayor error es dejarse llevar por la euforia del primer día”.
Starlink sostiene el presente, la IA apuesta por el futuro
Starlink es el activo económico estrella: US$11.387 millones en ingresos en 2025, US$4.423 millones en ingresos operativos y 10,3 millones de suscriptores en 164 países. “Ya no es un proyecto especulativo; es la base financiera de la compañía”, afirma Andrew Rocco, de Zacks Investment Research.
Pero la IA es el gran interrogante. Generó US$3.201 millones en 2025, pero con pérdidas operativas de US$6.355 millones y inversiones de capital de US$12.727 millones. Aun así, New Street Research proyecta ingresos de US$127.700 millones para esta división en 2030.
Morningstar plantea tres escenarios. El más optimista (7% de probabilidad) prevé 59.000 satélites para IA y US$225.000 millones en ingresos anuales. El central apunta a 48.000 satélites, mientras que el bajista duda de que los centros de datos espaciales superen a los terrestres.
La conclusión es clara: la valoración actual exige asumir un éxito casi seguro en proyectos aún no comerciales.
El historial de las OPI: una advertencia en números
Las grandes salidas a bolsa suelen seguir un patrón: subidas iniciales y luego correcciones brutales. Meta cayó más del 50% en su primer año. Tesla, un 34%. Alibaba, 35%. Rivian, cerca del 80%.
Varghese señala que las empresas que mejor recompensan a largo plazo comparten tres rasgos: tamaño, rentabilidad y valoraciones razonables. “El acceso a información y la tolerancia al riesgo son clave”, añade.
En SpaceX, la demanda minorista superó los US$100.000 millones y 1.000 inversionistas institucionales participaron. Pero Jay Ritter, de la Universidad de Florida, demuestra que mantener posiciones tres años en OPIs suele dar peores resultados que invertir en el mercado amplio.
El entusiasmo inicial no elimina los riesgos de una valoración exigente.
Otra señal: los múltiplos elevados de precio sobre ventas. Según Carson Group, las compañías con valoraciones más altas suelen subir al inicio… para luego rezagarse.
Alcistas y bajistas: dos visiones, una empresa
Todos coinciden en el diagnóstico actual: liderazgo en lanzamientos espaciales, integración vertical y Starlink como joya. La divergencia surge al valorar el futuro.
Rocco argumenta que Wall Street paga primas por empresas con potencial de expansión acelerada. “La oportunidad inmediata está en Starlink y mercados como defensa o aviación”, dice. A largo plazo, la IA orbital podría ser transformadora… si la demanda de capacidad computacional sigue creciendo.
Pero incluso los alcistas ven riesgos. El vencimiento de los períodos de lock-up podría aumentar la oferta de acciones. Y Elon Musk, “el alma de la compañía”, mantendrá el control tras la OPI mediante acciones con derechos reforzados.
Morningstar lo resume: si su valor razonable es US$63 por acción, los inversionistas pagarían una prima de US$72 por proyectos futuros inciertos.
Starship, el crecimiento de Starlink, xAI y la viabilidad de la computación orbital decidirán si SpaceX justifica su valoración. La OPI la convierte en empresa cotizada, pero su futuro depende de negocios aún en construcción.
¿Estamos ante la oportunidad del siglo o la burbuja más grande de Wall Street?
El dilema de los inversionistas: ¿pagar por el futuro o por el presente?
La OPI de SpaceX no es solo un debut bursátil, sino un test de confianza en la capacidad de monetizar visiones aún no materializadas.
En este contexto, la brecha entre valoraciones refleja una división fundamental: ¿se paga por lo que SpaceX es hoy —con Starlink como motor financiero— o por lo que podría ser mañana, con apuestas como la IA orbital? Lo que esto significa es que el mercado está apostando, en gran medida, por la ejecución de proyectos que aún no generan beneficios. La implicación inmediata es que cualquier retraso o fallo en estos desarrollos podría desencadenar una corrección brutal, siguiendo el patrón histórico de OPIs sobrevaloradas.
La dualidad entre euforia y escepticismo se agudiza cuando se analizan los números: mientras Starlink ya demuestra solidez, la división de IA quema caja a un ritmo acelerado. Aquí, la pregunta no es si SpaceX tiene potencial, sino si ese potencial justifica una prima del 114% sobre el valor razonable estimado por Morningstar.
¿Resistirá el mercado la presión de las expectativas?
Con el lock-up a punto de vencerse y Musk manteniendo el control, los próximos meses revelarán si los inversionistas están dispuestos a esperar una década por el retorno… o si la gravedad de los múltiplos elevados terminará imponiéndose.