Trump anuncia firma del acuerdo con Iran este domingo: Ormuz se reabrira
Giro histórico: Donald Trump confirma que el acuerdo provisional con Irán se firmará este domingo, desbloqueando el estrecho de Ormuz.
“Está previsto que se firme mañana el acuerdo e inmediatamente después de la firma el estrecho de Ormuz estará abierto para todos”, declaró el presidente estadounidense en sus redes sociales. La reapertura de esta ruta marítima, vital para el comercio global, sería el primer resultado tangible del pacto.
Un “muro” contra lo nuclear
Trump subrayó que el acuerdo prohíbe a Irán poseer armas nucleares “ni comprándolas, ni desarrollándolas ni en ninguna otra forma”. Comparó su enfoque con el Plan Integral de Acción Conjunta (PIAC) de 2015, que tachó de “una vía fácil, bonita y cómoda hacia un arma nuclear” bajo la administración Obama. “Mi acuerdo con Irán es exactamente lo contrario: ¡un muro para el arma nuclear!”, enfatizó.
El mandatario aseguró que “Irán ya no quiere armas nucleares” y que la relación entre ambos países es ahora “muy distinta y mejor” que en gobiernos anteriores. Además, criticó que Obama y Biden “pagaron cientos de miles de millones de dólares” a Irán, incluyendo “1.700 millones en efectivo”, mientras que en este caso “no habrá nada de dinero que cambie de manos”.
En un tono más belicoso, Trump añadió: “En el momento apropiado, cuando todo se calme, iremos y conseguiremos el polvo nuclear enterrado bajo las montañas de granito gracias a nuestros bombarderos B-2 y sus pilotos (…) y será rebajado y destruido en Irán o en Estados Unidos”.
Discrepancias en la fecha
Mientras Trump insiste en la firma para este domingo, Irán mantiene su postura: el acuerdo no se cerrará mañana. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, aclaró que el Memorándum de Entendimiento de Islamabad “no se firmará mañana” y que habrá que esperar para conocer la fecha exacta. “No se puede descartar que ocurra en los próximos días”, matizó, pidiendo cautela por “las reservas de la otra parte”.
La Guardia Revolucionaria iraní criticó la “inusual insistencia” de Trump y sugirió que podría buscar alinear la firma con su 80 cumpleaños, el 14 de junio, para “utilizar la ocasión simbólicamente”. “Los negociadores iraníes están diciendo explícitamente que el memorándum no está cerrado aún y que la firma del domingo no va a tener lugar de ninguna manera”, advirtieron.
Pakistán, mediador clave, confirmó que la firma sería “digital” este domingo, aunque Irán lo descartó rotundamente.
Israel en alerta
El Gobierno israelí convocó este domingo a su gabinete de seguridad para analizar el acuerdo, que, según fuentes citadas por el Canal 12 israelí, incluye “las principales condiciones” de Teherán. Las mismas fuentes alertan de que el pacto “pone en peligro los intereses de seguridad de Israel”.
El acuerdo preliminar abre 60 días de negociaciones sobre el programa nuclear iraní y el estrecho de Ormuz, pero no menciona a Israel ni a Líbano, actores clave en cualquier proceso de paz regional. Además, tras este plazo, Estados Unidos “no tendría el recurso de la amenaza militar creíble” contra Irán.
Baqaei insistió en que el documento “se concentra en el fin de la guerra” y que, por ahora, “se ha decidido no tratar la cuestión nuclear”.
En este contexto, la velocidad de Trump contrasta con la prudencia iraní. Lo que esto significa es que el acuerdo podría ser más simbólico que sustancial en el corto plazo, con tensiones regionales que siguen latentes. La pregunta inmediata es: ¿logrará este pacto temporal evitar una escalada o solo pospondrá lo inevitable?
¿Estamos ante un avance diplomático real o una maniobra política con fecha de caducidad?
El juego geopolítico detrás de la firma
La discrepancia entre Trump e Irán sobre la fecha de firma revela una batalla de narrativas en la que cada parte busca maximizar su ventaja simbólica. Lo que esto significa es que el acuerdo, más que un avance concreto, se ha convertido en un escenario de poder donde la percepción pública pesa tanto como el contenido del pacto.
La insistencia de Trump en vincular la firma a su cumpleaños sugiere una estrategia de legitimación personal, mientras que la resistencia iraní subraya su necesidad de mantener el control sobre el ritmo y el alcance de las concesiones. Pakistán, como mediador, queda atrapado en medio de estas tensiones, con su confirmación de una firma digital que Irán rechaza de plano.
La exclusión de Israel y Líbano del texto inicial deja en evidencia las limitaciones del pacto: un acuerdo que, aunque desbloquee Ormuz, no aborda los nudos gordianos de la seguridad regional. La implicación inmediata es que, sin estos actores en la mesa, cualquier avance será frágil y temporal.
¿Un acuerdo o un parche?
Con 60 días de negociaciones por delante y sin garantías sobre el programa nuclear, el riesgo es que este pacto no sea más que un respiro en una crisis que sigue hirviendo a fuego lento. La pregunta urgente es si la diplomacia podrá llenar los vacíos que ya se adivinan o si, por el contrario, estamos ante el preludio de una nueva ronda de tensiones.