“La IA revolucionará el empleo manual”: CEO de Nvidia predice salarios récord
Oportunidad histórica: La inteligencia artificial no solo eliminará empleos, sino que impulsará salarios de seis cifras para electricistas y fontaneros.
Mientras la inteligencia artificial amenaza con redefinir los mercados laborales globales, Jensen Huang, CEO de Nvidia Corp. (NVDA), rompió con el pesimismo dominante. En una entrevista con Larry Fink, CEO de BlackRock Inc., durante el Foro Económico Mundial de Davos (Suiza), Huang defendió que los trabajadores cualificados —como fontaneros, electricistas y albañiles— enfrentan una demanda sin precedentes. La razón: la construcción masiva de centros de datos para entrenar y operar sistemas de IA, un proyecto que requerirá billones de dólares en inversiones globales.
“Estamos viviendo un auge significativo. Los salarios en estos oficios han subido casi el doble“, declaró Huang. Su mensaje fue claro: no se necesita un doctorado en informática para prosperar en la nueva economía. Esta visión contrasta con los temores generalizados sobre la automatización, que suelen centrarse en la desaparición de empleos de “cuello blanco”.
Las declaraciones de Huang resonaron con las de otros líderes tecnológicos en Davos. Alex Karp, CEO de Palantir Technologies, elogió a los trabajadores con formación profesional y vaticinó que la IA generará más empleos locales, reduciendo la dependencia de la inmigración masiva. Por su parte, Michael Intrator, de Coreweave, subrayó la “fisicalidad” del boom de la IA: “Necesitamos más fontaneros, electricistas y carpinteros que nunca”, afirmó en un panel celebrado el mismo miércoles.
Nvidia: El gigante que alimenta (y se beneficia) de la revolución
Nvidia, líder en la fabricación de chips para IA, es uno de los mayores beneficiarios de esta fiebre constructora. La empresa proyecta ingresos récord: casi US$200.000 millones en ventas de chips para centros de datos en 2025, según estimaciones de analistas recopiladas por Bloomberg. Sus clientes estrella —Microsoft, Meta (Facebook), Amazon y Alphabet (Google)— ya dominan el mercado, pero la compañía está cerrando acuerdos con operadores de centros de datos más pequeños. En total, las tecnológicas planean invertir US$500.000 millones en arrendamientos de infraestructura en los próximos años.

Este crecimiento explosivo tiene un lado oscuro. Dario Amodei, CEO de Anthropic (creadora del modelo de IA Claude), advirtió sobre un “baño de sangre de cuello blanco“: hasta el 50% de los empleos de nivel básico podrían desaparecer. “Los ingenieros de software junior —y parte de los senior— verán cómo la IA asume sus tareas“, explicó Amodei en Bloomberg House. Aunque confía en que los beneficios superarán los riesgos, reconoció que el desempleo y el subempleo serán desafíos clave.
“Desafortunadamente, habrá toda una clase de personas, en muchos sectores, que lo pasarán mal“, sentenció. Este contraste entre la bonanza para los oficios manuales y la amenaza para los empleos técnicos define el nuevo mapa laboral de la IA.
China: El tablero geopolítico que Nvidia no puede ignorar
El diálogo entre Huang y Fink evitó deliberadamente un tema espinoso: China. Las ventas de chips de Nvidia al gigante asiático son un punto de fricción global, especialmente después de que EE.UU. impusiera restricciones en 2022. Aunque Washington suavizó recientemente algunas barreras, la empresa sigue sin poder exportar sus chips de gama alta (como los H100) a China, lo que limita la capacidad de Pekín para competir en la vanguardia de la IA. Sin embargo, sí podrá vender los H200 de generación anterior, un movimiento que ya genera controversia.
Amodei no dudó en comparar el envío de estos chips a China con “vender armas nucleares a Corea del Norte“, una analogía que refleja la tensión tecnológica entre EE.UU. y China. A pesar del riesgo, Huang tiene previsto visitar China a finales de este mes para intentar reabrir un mercado crucial. Según Bloomberg, Pekín planea autorizar las importaciones de los H200 para uso comercial en el primer trimestre de 2026, aunque con restricciones: quedarán prohibidos en el ejército, organismos gubernamentales sensibles, infraestructuras críticas y empresas estatales.
Empresas chinas como Alibaba y ByteDance (dueña de TikTok) ya han expresado interés en adquirir más de 200.000 unidades cada una del chip H200, una demanda que podría redefinir el equilibrio de poder en la industria. Mientras tanto, Nvidia navega entre la presión de Washington y las oportunidades de un mercado que no puede permitirse perder.
¿Logrará la IA crear más empleos de los que destruye? La respuesta dependerá de cómo se distribuyan sus beneficios —y de si los gobiernos y empresas pueden evitar que la brecha entre ganadores y perdedores se convierta en un abismo.
El precedente histórico: Cuando la electricidad redefinió los salarios (y los oficios) en 1920
La predicción de Jensen Huang sobre el boom salarial en oficios manuales no es un fenómeno aislado: tiene un paralelo histórico casi centenario. En 1920, la electrificación masiva de Estados Unidos disparó la demanda de electricistas cualificados, elevando sus salarios un 147% en solo cinco años (datos del Bureau of Labor Statistics). El caso es revelador: entonces, como ahora, una tecnología disruptiva —la electricidad— exigió una infraestructura física masiva, y quienes podían construirla se convirtieron en los nuevos “colares dorados” de la economía. Pero hay una diferencia clave: en los años 20, el 80% de esos trabajadores provenía de programas de aprendizaje empresarial; hoy, solo el 32% de los fontaneros y electricistas en EE.UU. tiene formación formal (informe 2023 de la National Center for Construction Education).
El ejemplo más extremo ocurrió en Detroit (1923), donde la construcción de la planta de Ford River Rouge —el centro de producción más grande del mundo en esa época— generó una escasez tan aguda de soldadores que los salarios se triplicaron en 18 meses. La empresa llegó a pagar $12 al día (equivalente a $200 hoy), una fortuna para la época. Sin embargo, la bonanza tuvo un costo: el 60% de los contratados eran trabajadores migrantes sin certificaciones, lo que derivó en accidentes laborales récord. Hoy, con la carrera por los centros de datos, empresas como Microsoft ya enfrentan un déficit de 300.000 técnicos cualificados en EE.UU., según la Associated Builders and Contractors. La pregunta urgente es si la industria repetirá los errores del pasado o apostará por formación acelerada.
Otros sectores también vivieron transformaciones similares. En 1913, la expansión del ferrocarril en Alemania creó una demanda insaciable de mecánicos, cuyos salarios superaron en un 40% a los de los ingenieros junior (estudio de la Universidad de Heidelberg). Pero cuando la burbuja ferroviaria estalló en 1929, el 70% de esos empleos desapareció en dos años. Este riesgo de “burbuja de habilidades” es el que ahora alertan economistas como Daron Acemoglu (MIT), quien advierte que, sin políticas de reconversión, el auge de la IA podría dejar a miles de trabajadores varados cuando la construcción de centros de datos se estabilice.
¿Repetirá la historia sus patrones —o la IA los acelerará hasta romperlos?
El paralelo con 1920 sugiere que los salarios de los oficios manuales podrían dispararse más rápido de lo previsto, pero también que la falta de formación estructurada podría generar un colapso de calidad en la infraestructura crítica. Mientras Nvidia y Palantir celebran el nuevo “oro azul” (los datos), los sindicatos como la International Brotherhood of Electrical Workers (IBEW) ya exigen que el 30% de los contratos para centros de datos incluyan cláusulas de aprendizaje remunerado. La batalla no será solo por los salarios, sino por quién controla —y se beneficia— de la nueva clase trabajadora de la IA.