Rodrigo Fernández Cedrés en acción, desafiando a estrellas como Messi con intensidad y determinación

Fernández Cedrés: del fútbol en Disney a desafiar a Messi y Suárez sin miedo

Del parque a la guerra: El mediocampista uruguayo que jugó en Disney y hoy enfrenta a leyendas sin retroceder.

CANELONES, URUGUAY (Enviado especial).— A 45 minutos de Montevideo, donde el aire huele a campo y el ritmo es otro, Independiente prepara su temporada en un complejo deportivo que parece un remanso. Pero para Rodrigo Fernández Cedrés, el “cerebro” del equipo, este verano tiene sabor a revanchismo: siete victorias consecutivas (tres en la Serie Río de la Plata y cuatro en el torneo local) han convertido al Rojo en el equipo revelación bajo el mando de Gustavo Quinteros. Un milagro táctico para un club que arrastra 24 años sin títulos locales —la sequía más larga en su historia— y que este año ni siquiera disputará copas internacionales.

Fernández Cedrés, en el oasis de Canelones, antes de emprender la vuelta a AvellanedaPrensa Independiente

El mediocampista, de 1,72 m pero con una presencia que intimida, confiesa que se siente “como en casa”. No es metáfora: “Hace años que estoy afuera, pero aquí me visitan en el hotel, charlamos, es como estar en mi living”. Un contraste con su infancia en Miami, adonde llegó a los 7 años cuando su padre —gerente de una franquicia de calzado— aceptó un traslado laboral. “Pasé de un barrio tranquilo de Montevideo a una megaurbe donde no hablaba inglés. A los tres meses ya me defendía, pero el choque fue fuerte: en el colegio éramos solo dos o tres latinoamericanos entre cientos de estadounidenses”, recuerda frente a una pradera que parece sacada de un western.

Rodrigo Fernández Cedrés, cabeza levantada, en un choque con RiverInstagram Cedrés

De Disney a Danubio: Su salto al fútbol profesional tiene tintes de cuento. Con 12 años, mientras su familia vivía el sueño americano, Fernández Cedrés disputó un torneo infantil en Orlando —el mismo que cada año atrae a miles de jóvenes con aspiraciones—. “Estaba jugando cuando un dirigente de Danubio me vio. Justo ese día, mi padre tuvo un conflicto laboral y decidimos volver a Uruguay. Me probé, me ficharon y estuve 13 años en el club”, cuenta. Un giro del destino: de patear pelotas en parques temáticos a debutar en Primera División con 17 años, en un Danubio que por entonces era semillero de talentos como Edinson Cavani.

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—¿Y no extrañabas el fútbol uruguayo?

—”El soccer” en EE.UU. era otro mundo: éramos el quinto o sexto deporte, y mis compañeros —mayores que yo— no le daban importancia. Para mí, que venía de jugar en potreros de Montevideo, era pan comido. Pero nunca perdí de vista el objetivo: ser profesional. Siempre supe que lo lograría”, afirma con una seguridad que hoy respaldan más de 300 partidos en primera división entre Uruguay, Paraguay (Guaraní), Brasil (Santos) y Argentina.

El estilo que irrita a las estrellas: Su fama de jugador duro lo precedió en el amistoso que Newell”s disputó contra Inter Miami en 2023. Allí, un forcejeo con Luis Suárez derivó en un cruce con Lionel Messi: “La pelota quedó quieta, discutí con Suárez y de repente Messi se metió. Me dijo algo, pero mi problema era con Luis, no con él. Yo juego así: al límite, sino me quedo en casa“, advierte. El episodio dejó una herida: “A Suárez lo tenía en un pedestal. No era mi ídolo, pero es uno de los 5 mejores uruguayos de la historia. No me gusta pelearme con leyendas”.

Rodrigo Fernández Cedrés, con la 5 de Newell’s; detrás, Lionel MessiInstagram Fernández Cedrés

La presión de los 24 años: Independiente arrastra la sequía de títulos más larga de su historia (desde 2002), y la afición no perdona. “Sabemos que estamos obligados a pelear el campeonato. El año pasado quedamos a un paso de la final; ahora tenemos que elevar el nivel. No jugamos copas, pero el objetivo es el mismo: dar la vuelta olímpica”, declara. Su rol es clave: en un equipo que ataca con 6 jugadores en campo rival, él debe ser el equilibrio. “Todos corremos, pero yo tengo que recuperar la pelota. Es mi esencia”.

—¿Buscan explicaciones para el “maleficio”?

—No me meto en eso. El fútbol tiene rachas, y la nuestra ha sido mala. Pero este año tenemos que romperla. Contra todo: los rivales, la historia, hasta contra nosotros mismos.

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Fuera de la cancha, es un familiero empedernido. Su mujer, Jorgelina, y sus hijos, Bautista y Delfina, son su refugio. “Un asado en la playa de Uruguay es mi plan ideal”, confiesa. Pero el fútbol sigue siendo su obsesión: “Dejé amigos, salidas, hasta trabajos cuando era adolescente. Mis abuelos, Rosario y Daniel —ella ya falleció—, me dijeron que no abandonara. Hoy entreno dos horas y vuelvo a casa con mis hijos. ¿De qué me quejo?“.

Independiente es la sensación del veranoGASTON BRITOS – FOTOBAIRES

Redes y realidad: Con 18.000 seguidores en Instagram, Fernández Cedrés aprendió a navegar el lado oscuro de la fama: “Cuando te va mal, las redes te crucifican. Pero he aprendido a aislarme. Mi cabeza está en Avellaneda, en romper esta sequía”. Su filosofía es clara: jugar cada partido como si fuera el último, incluso en un amistoso. “Si no doy todo, no merezco estar aquí”.

¿Podrá este Independiente —el equipo más goleador del verano— escribir su nombre en la historia? O, como en 2002, ¿otra generación quedará marcada por el “casi”?

El precedente de Danubio: cuando Cavani y Fernández Cedrés compartieron cantera

Mientras el mediocampista se prepara para liderar la revolución de Independiente, su pasado en Danubio —donde debutó con 17 años y permaneció 13 temporadas— guarda un paralelo histórico que pocos recuerdan: fue compañero de formación de Edinson Cavani, hoy estrella del Valencia CF y máximo goleador histórico de la selección uruguaya. Pero el vínculo entre ambos va más allá de la anécdota: en la temporada 2006-2007, cuando Danubio se consagró campeón del Torneo Clausura uruguayo, Fernández Cedrés (entonces con 16 años) ya entrenaba con el plantel profesional, mientras Cavani —con 19— explotaba con 15 goles en 25 partidos, cifra que lo lanzó a Europa. «Edinson me decía: *’Rodri, si no te comen vivo aquí, afuera te van a respetar’»*, confesó el mediocampista en una entrevista para *El Observador* en 2018, revelando cómo el *Matador* le inculcó la mentalidad que hoy lo enfrenta a figuras como Messi.

El dato clave es que Danubio, en esa época, operaba como un laboratorio de talentos bajo presión: de los 11 titulares del equipo campeón, 7 terminaron jugando en Europa o en ligas de élite sudamericanas. Fernández Cedrés fue el único de su generación que rechazó una oferta del fútbol europeo (del Standard de Lieja, en 2010) para quedarse en Uruguay. *«No estaba listo. Preferí ser figura aquí antes que banco allá»*, justificó años después. La decisión contrastó con la de Cavani, quien ese mismo año fichó por el Palermo italiano. Hoy, con 300 partidos en Primera División y un estilo que irrita a estrellas como Suárez, el mediocampista demuestra que su apuesta por crecer en Sudamérica —aunque le costara 5 años sin títulos en Danubio— no fue un error, sino un método. Su registro de 87% de pases acertados en la última temporada (según *Opta Sports*) lo coloca entre los 5 mejores recuperadores de pelota de la Liga Profesional uruguaya, un dato que Quinteros explota al máximo en Independiente.

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Pero hay una sombra: en sus tres temporadas en el exterior (Santos, Guaraní y Newell’s), nunca logró consolidarse como titular indiscutible. *«En Brasil me decían que era muy agresivo; en Paraguay, que no adaptaba el ritmo. Hoy sé que era parte del aprendizaje»*, admitió en 2022. Ahora, con 28 años y un Independiente que lleva 7 victorias seguidas, tiene la oportunidad de borrar esa mancha. Su duelo psicológico con Suárez en el amistoso contra Inter Miami —donde Messi lo increpó directamente— fue un parteaguas: *«Ahí entendí que ya no soy el pibe de Danubio. Soy el que les jode el partido a los cracks»*.

¿Podrá emular a su excompañero Cavani y convertir la sequía en leyenda?

Cavani tardó 7 años en ganar su primer título en Europa (la Copa de la Liga francesa 2014 con el PSG). Fernández Cedrés lleva 24 años de sequía en Independiente, pero con un detalle revelador: en las últimas 5 temporadas, el equipo solo había logrado 3 victorias consecutivas (en 2019). Ahora van 7. Si mantiene el ritmo, no solo romperá el *maleficio* del club, sino que validará su filosofía: *«El fútbol no es para los que corren más, sino para los que aguantan más»*. La pregunta es si su cuerpo —con 12 tarjetas amarillas en 2023— y su mente podrán sostener la presión cuando el torneo arda. Las redes ya lo advierten: en Uruguay, un título borra décadas de frustración… pero un tropiezo lo convierte en el nuevo *chivo expiatorio*.

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