Estadio Minella con tribunas vacías y césped quemado, símbolo del declive del fútbol argentino en 2026

“Prohibido pasar”: el fútbol argentino en caída libre desde Mar del Plata

Caída en picada: El fútbol argentino arranca con estadios decadentes, hinchas divididos y un 0-0 que refleja el declive de un deporte que fue épico.

MAR DEL PLATA.— La gorra aprieta bajo el sol de las 3:30 p.m., cuando el termómetro marca 32°C y el asfalto quema. La remera se pega al cuerpo, y el vendedor ambulante de agua embotellada no da abasto: $4.000 por una botella de 500 ml, el precio más alto registrado en un estadio argentino para un partido de liga. Entre banderas verdes y amarillas, los hinchas de Aldosivi corean mientras los equipos saltan al césped quemado del Estadio José María Minella. El silbato inicial suena, la pelota rueda cinco segundos y ya está en la tribuna tras un despeje torpe. “¡Burro, burro!”, grita la parcialidad local. Minutos después, el primer amonestado del torneo es Mariano Soso, DT de Defensa y Justicia. El fútbol volvió, pero no el de antes.

El escenario es irónico: el partido inaugura el “fin de semana de oro”, el anteúltimo de enero que históricamente atraía a 60.000 turistas a Mar del Plata y se coronaba con el superclásico Boca-River, un espectáculo que hasta 2018 definía el pulso del año futbolístico. Se jugaba de noche, con 35.000 espectadores colmando las cuatro tribunas, cuando el Minella aún tenía iluminación de primer nivel y su platea techada no estaba clausurada por riesgo de derrumbe (desde julio de 2021). Hoy, el estadio solo alberga partidos diurnos —la TV exige estándares que el sistema de luces ya no cumple—, y el campo de juego es un pasto desigual, criticado incluso por jugadores en el Torneo Clausura 2025.

Los futbolistas se preparan para ingresar, los chicos los rodean y los saludan; de fondo, la platea del estadio Mundialista en la que no puede ingresar el públicoMauro V. Rizzi – LA NACION

El Minella es ahora un símbolo de la decadencia: concesionado a una empresa privada desde diciembre de 2023, su administración pasó a Minella Stadium S.A., que lo explotará por 30 años. El cambio es invisible para el hincha, pero letal para los clubes locales: Aldosivi pagó $5 millones solo en “gastos operativos” por este partido, un costo que antes no existía. La ordenanza municipal que garantizaba uso gratuito para equipos marplatenses fue ignorada. “Es como alquilar tu propia casa”, resume un directivo del club.

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El partido entre Aldosivi y Defensa y Justicia tuvo varios sectores despoblados por los problemas edilicios del estadio Minella Mauro V. Rizzi – LA NACION

El partido que abrió la Liga Profesional 2026 fue un espejo del declive: Aldosivi, salvado del descenso en los últimos minutos del Torneo Clausura 2025, enfrentó a un Defensa y Justicia reforzado con Rubén Botta y Ever Banega (este último comenzó en el banco). El equipo local, dirigido por Guillermo Farré, es casi irreconocible: perdió a 19 jugadores del plantel anterior y sumó 16 nuevos, más los 13 que sobrevivieron a la purga. En las tribunas, la hinchada —8.000 almas, un cuarto de la capacidad— canta a pleno pulmón, pero su apoyo convive con violencia interna: en 2025, las peleas entre barras le costaron al club sanciones económicas y clausuras parciales.

El espectáculo en la cancha fue pobre: el calor asfixiante (34°C a la sombra) obligó a una pausa para hidratar a los jugadores. Defensa tuvo una clara con Juan Miritello, que no llegó a rematar, mientras que Aldosivi evitó el gol en contra gracias a un atajada milagrosa de Fiermarín. El tablero electrónico estaba roto (su reloj, desarmado), y el tiempo parecía detenerse. El resultado final, 0-0, fue un reflejo fiel: ni goles, ni emoción, ni sombra en las gradas.

De punta y para arriba: poco en el inicio del campeonato entre Aldosivi y Defensa y Justicia fue 0 a 0Mauro V. Rizzi – LA NACION

Para la prensa, cubrir el partido fue una odisea: los palcos con pupitres están clausurados, al igual que la tribuna techada, despojada de butacas en su nivel superior. Los periodistas gráficos, con entrada pagada, debieron sentarse en la platea descubierta, bajo el sol y sin WiFi. “Prohibido ingresar con tapas de botellas”, advirtieron los policías en el control, pero nadie revisó las notebooks que brillaban bajo el sol. Para acceder a la conferencia de prensa, hubo que cruzar al subsuelo de la tribuna techada, el único rincón con internet. “Trabajar aquí es como volver a los 90”, bromeó un cronista, mientras sudaba sobre su cuaderno.

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El deterioro de los alambrados de frente; de fondo, el estadio y el público que fue a ver el primer partido del campeonatoMauro V. Rizzi – LA NACION

Aldosivi, un club con buena relación con la AFA, sueña con su estadio propio en un predio lindero a Punta Mogotes, donde hoy funciona su centro de formación. Pero el proyecto no tiene luz verde, y mientras tanto, el Minella sigue siendo su “casa”… a un costo cada vez más alto. “Pagamos por usar un estadio que es nuestro por historia”, se quejó un dirigente. El 0-0 del debut no fue lo peor: lo peor es que, en este escenario, el fútbol argentino parece condenado a repetir sus errores.

¿Hasta cuándo los clubes pagarán por jugar en estadios que fueron suyos? ¿O acaso el “fin de semana de oro” ya no es más que un recuerdo de un fútbol que se apagó, como las luces del Minella?

.Mauro V. Rizzi – LA NACION

El sector de prensa del Minella, cerrado por problemas ediliciosMauro V. Rizzi – LA NACION

El partido de Aldosivi frente a Defensa y Justicia en el estadio de Mar del PlataMauro V. Rizzi – LA NACION

El estadio de Mar del Plata tiene varios problemas de infraestructuraMauro V. Rizzi – LA NACION

El partido de Aldosivi frente a Defensa y Justicia en el estadio de Mar del PlataMauro V. Rizzi – LA NACION

El Minella y su maldición: de sede de la Copa América 1978 a estadio fantasma en 2026

El Estadio José María Minella no siempre fue sinónimo de decadencia. En 1978, este mismo escenario albergó cuatro partidos de la Copa América, incluyendo el Argentina 2-0 Perú (con goles de Kempes y Luque), un duelo clave para la clasificación a semifinales. Por entonces, su capacidad superaba los 40.000 espectadores, sus vestuarios eran modelo en Sudamérica y su césped, envidiado. Hoy, ese legado es una ironía: el estadio que vio brillar a Mario Kempes (máximo goleador de aquel torneo con 6 tantos) ahora ni siquiera puede garantizar luz artificial funcional para transmitir partidos nocturnos. La pregunta obligada es: ¿cómo un recinto que fue joya del fútbol argentino terminó convertida en un elefante blanco?

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La respuesta tiene fecha clave: julio de 2021. Ese mes, un informe de la Dirección de Defensa Civil de General Pueyrredón declaró «inminente riesgo de derrumbe» en la platea techada oeste, construida en 1977 con estructura de hormigón armado. El dictamen obligó a clausurar 2.800 butacas (el 15% de la capacidad) y prohibió eventos masivos bajo techo. Pero el problema venía de antes: en 2015, un estudio de la Universidad Nacional de Mar del Plata ya había alertado sobre fisuras en los pilares principales, atribuidas a corrosión por humedad marina y falta de mantenimiento. La municipalidad, dueña del predio, ignoró las advertencias. Para 2019, el costo de reparación se estimaba en $120 millones (unos USD 1.2 millones al cambio de entonces); hoy, superaría los $2.500 millones (USD 2.8M), según fuentes del Colegio de Ingenieros Civiles de la Provincia de Buenos Aires.

El declive se aceleró con la Ley 27.551 de 2019, que permitió la privatización de estadios públicos. En diciembre de 2023, el Minella fue concesionado a Minella Stadium S.A. —un consorcio integrado por Grupos Rombo (dueño de peajes en la Ruta 2) y Socma (de la familia Macri)— por 30 años. El contrato incluye una cláusula polémica: la empresa no está obligada a invertir en reparaciones estructurales hasta el quinto año de gestión, según reveló el diario La Capital en febrero de 2024. Mientras, los clubes pagan: Aldosivi desembolsó $5 millones por este partido, pero en 2023, San Lorenzo abonó $8.2 millones por un amistoso ante Talleres, sin acceso a vestuarios VIP (clausurados por filtraciones).

Año Evento clave Impacto en el Minella
1978 Copa América: Argentina 2-0 Perú Capacidad récord: 42.000 espectadores. Inversión en iluminación y vestuarios.
2015 Informe de la UNMdP sobre fisuras Primera alerta técnica. Coste de reparación estimado: $120 millones (USD 1.2M).
2021 Clausura de la platea techada Pérdida de 2.800 butacas (15% de capacidad). Prohibición de eventos bajo techo.
2023 Privatización a Minella Stadium S.A. Concesión por 30 años. Cláusula: sin obras obligatorias hasta 2028.
2026 Partido inaugural Liga Profesional Costo para Aldosivi: $5 millones. Tribunas al 25% de ocupación.

¿Un futuro como el Gasómetro? La amenaza que acecha al Minella

El paralelo con el Estadio Gasómetro (San Lorenzo) es inevitable: ambos fueron íconos arquitectónicos, ambos cayeron en desuso por negligencia estatal, y ambos terminaron en manos privadas con promesas incumplidas. La diferencia es que el Gasómetro recuperó parte de su esplendor tras la reconstrucción en 2016, impulsada por el club. El Minella, en cambio, no tiene un plan claro: su concesionaria prioriza eventos musicales (como el recital de Duki en marzo de 2025, que dejó $30 millones en taquilla) sobre el fútbol. Mientras, los clubes marplatenses —Aldosivi, Alvarado y Kimberley— negocian con la municipalidad un predio en Punta Mogotes, pero el proyecto choca con intereses inmobiliarios: el terreno, valuado en USD 15 millones, es codiciado por desarrolladores de torres residenciales. Si la historia se repite, el Minella podría terminar como el Estadio de Ferro: un cascarón vacío, testigo mudo de lo que el fútbol argentino fue y ya no será.

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